Penoso suceso. La lamentada y violenta muerte de un joven comerciante

Por Clelia Vallejo
Profesora – Periodista

El 14 de julio de 2018 por la madrugada, Emiliano Chaix y su novia Ileana Arce, se dirigían a su domicilio tras trabajar hasta poco antes en el pub Camelot, propiedad de Chaix, ubicado en Larroque y Galarza.
Transitaban por calle Rocamora y al pasar Combatientes de Malvinas, se les vino encima un rodado de mayor porte. Eran las 3:30Hs. El impacto hizo que el rodado de Chaix, un Fiat Palio, se tumbara, rebotara y quedara otra vez sobre sus cuatro ruedas.
Chaix golpeó con su cabeza contra el parante del rodado, sufriendo estallido de cráneo, lo que le provocó la muerte en el lugar.
Cuando acudieron el servicio de emergencias y la Policía, se llevaron a Daiana al hospital para atenderla de sus lesiones, en tanto el conductor del otro rodado, un chico muy joven de tan solo 20 años, identificado como Emiliano Torrán, quien conducía su camioneta Renault Capture, en compañía de varios amigos, resultaron con algunas lesiones leves. Dijeron que Iban rumbo a la zona portuaria, como tantos otros jóvenes que se juntaban por la madrugada en la Costanera. El tema es que lo hacían a exceso de velocidad lo que les impidió tanto a la víctima como al conductor de la Capture, evitar la colisión.
Ese fue el punto de partida para los investigadores y mientras se reunían las pruebas suficientes para elevar la causa a juicio, Torrán permaneció con prisión preventiva. Finalmente, ya iniciado el año 2019, más precisamente en el mes de febrero, se inició el juicio.

Juicio y condena



El juicio oral y público tuvo lugar entre el 12 y el 19 de febrero de 2019 y la sentencia se conoció en marzo. Durante la audiencia declararon numerosos testigos, incluso la conductora de una camioneta que iba detrás de la de Torrán, y otras personas que lo habían visto a muy alta velocidad en la zona de Bulevar 12 de Octubre. Incluso los acompañantes de Torrán, manifestaron que iban a exceso de velocidad. Se estableció que rondaba los 58 kilómetros por hora, lo que resultaba excesivo para la zona urbana, además tuvieron incidencia de la diferencia de porte entre ambos rodados y su peso.
Terminado el juicio, se conoció la sentencia. Al acusado se le impusieron 6 de años de prisión y 10 de inhabilitación para conducir cualquier vehículo con motor.
Se trató de la mayor pena en cuanto a años de castigo impuesta hasta ese año en nuestra ciudad y, de acuerdo a lo documentado en hechos similares o parecidos, fue la segunda pena de mayor monto en nuestra provincia. La más alta, sigue siendo la que recayó contra Silvio Díaz de Paraná, quien resultó condenado a 8 años de prisión. El paranaense arrolló una mañana temprano a dos hermanitos que iban a entrar a su escuela en pleno centro de la ciudad, provocando la muerte del más pequeño y heridas graves al mayor de ellos.

Torrán recibió la segunda pena más larga de Entre Ríos,para este tipo de incidentes.

Buscaron duplicar la pena

El abogado querellante de ese momento por la familia de Chaix, recurrió en Casación para que la sanción penal a Torrán fuese más elevada y el cambio de carátula de “Homicidio culposo” a “homicidio con dolor eventual”, buscando duplicar la pena. Finalmente, la condena quedó firme en 6 años.
El joven Torrán, mientras cumplía su condena, comenzó a estudiar abogacía y mantuvo una muy buena conducta dentro del penal.

Sueños rotos

El penoso hecho dejó una sensación de pesar muy grande en la comunidad. Fueron muchos los que en el transcurso de la investigación penal preparatoria se manifestaron pidiendo justicia por Emiliano, incluso colocaron pancartas en la explanada de Tribunales. Su joven novia recordó en su declaración preliminar que Emiliano alcanzó a decirle: “Mirá este”, cuando advirtió el rodado que se le venía encima, imposibilitado de frenar o de realizar una maniobra evasiva porque estaba en la línea directa de colisión. Recordó la joven que el otro vehículo iba muy rápido y con música fuerte. Agregó que ese conductor no intentó volantear.
Emiliano y Daiana, eran muy jóvenes, llenos de vida y de proyectos.  No sospechaban que al llegar a ese fatídico cruce de calles, esas ilusiones se esfumarían en el aire, como barridas por el viento gélido del invierno.