
Profesora – Periodista
Jorge Ortiz fue asesinado el de 26 de mayo de 2012, mientras atendía su negocio denominado “La Familia”, en avenida Ricardo Balbín al 1800. Preparaba el pedido de un cliente tardío, pues eran pasadas las 22:00Hs, cuando ingresó al lugar un sujeto que tenía la cara medio cubierta por el cuello de su campera. A poco de entrar, el joven esgrimió un arma de fuego y exigió la entrega de la recaudación. Jorge Ortiz intentó calmarlo mostrando una actitud sumisa y fue a la caja registradora para sacar el producto de su trabajo del día. En tanto el cliente también era despojado de su dinero y obligado a ubicarse detrás del mostrador.
El comerciante se acercó al delincuente desde el otro lado del mostrador y le entregó el dinero; el sujeto lo tomó con la mano izquierda sin dejar de apuntarle con el arma que sostenía con la derecha; circunstancia que aprovechó Ortiz para tomarle la mano armada. Ante esto el ladrón reaccionó disparándole a quemarropa. Luego efectuó otro disparo contra un mueble y salió del local subiendo a una moto que lo esperaba con otro sujeto al mando.
Dentro del local el horror embargaba a la esposa de Ortiz que se hallaba presente y clamaba por ayuda. Tras unos segundos de pie, la víctima cayó al piso y falleció. Tenía ambos pulmones perforados por la trayectoria de la bala.
De ahí en más se dispararon las alertas y llegó la ayuda, aunque ya era tarde. Criminalística comenzó las primeras pericias y los vecinos y amigos de la familia se congregaron y comenzaron a demandar justicia a viva voz desde la vereda.
Atrapan a los delincuentes
Las investigaciones dieron buenos resultados y pusieron a la Policía tras la pista de un dúo que hacía unos días venía perpetrando hechos delictivos en algunos barrios de la ciudad. Estos sujetos se movilizaban en una motocicleta similar a la que usaron los asaltantes del negocio “La Familia”, dedicado a la venta de pollos.
Estos jóvenes resultaron ser Ramón Farías y Jonathan Lucero. A uno de los hechos anteriores lo habían perpetrado (al menos Lucero) en Santa Teresita.
Por esos días circuló por algunos medios el video extraído de las cámaras del negocio y fue objeto de investigación para determinar cómo se había filtrado. Este video fue “colgado en algunas páginas digitales, lo cual causó indignación en general por el accionar de los perpetradores, pero también dolor en la familia y amigos al ver expuestas y reproducidas hasta el hartazgo en un canal de televisión de Paraná las circunstancias que determinaron la pérdida de su ser querido.
El juicio y la condena
Con todas las pruebas en la mano la Fiscalía dispuso que ambos sujetos comparecieran ante el Tribunal de la Cámara de Juicios y Apelaciones a los pocos meses, más precisamente en el mes de noviembre y ya el lunes 18 de ese mes, se dio a conocer la sentencia contra ambos.
La acusación pidió 22 años de prisión para Farías y 17 para Lucero. Tras el desarrollo de la audiencia en la que declararon varios testigos y comprobada la responsabilidad de ambos en los hechos expuestos; valorada la prueba y sopesados los atenuantes, el tribunal impuso finalmente a Farías 20 años de prisión por considerarlo autor penalmente responsable de “Homicidio en ocasión de robo y robo calificado”. En tanto que Lucero fue condenado a 17 años de prisión por su coautoría en el mismo hecho. Pena a la que se le unificó la condena a 3 años de prisión en orden a los delitos de “Robo calificado por el uso de arma”, cuya aptitud para el disparo no pudo ser probada. En suma, este joven debería cumplir 18 años y 6 meses de prisión.
“Un HDP mató a Jorge”
Cada barrio tiene vecinos y entre esos vecinos están los cascarrabias, los indiferentes, los simpáticos, los menos simpáticos, los solidarios, los que producen rechazo, los más queridos… Entre estos últimos estaban Jorge Ortiz y su esposa, una mujer rubia y frágil, que asistió a las jornadas de la audiencia como una sombra empapada en el dolor.
Recuerdo que alguien comentó en un descanso que los esposos eran inseparables, siempre juntos, acompañándose en todo, hasta en la tarea diaria en el negocio de venta de sustancias alimenticias, tanto como en el de traslado de pasajeros a distintos puntos, que realizaban en unas combis de su propiedad.
A simple vista parecía que a la señora de Ortiz le habían arrancado la mitad del corazón y uno con medio corazón vive dividido, o vive apenas…
Pero también habían herido a sus hijos, a sus vecinos, a sus amigos, a sus conocidos quienes al día siguiente del hecho, en el cartel de las ofertas escribieron: “Hoy no atendemos porque un HDP mató a Jorge”.
Aún hoy ese cartel aparece en mi mente cada vez que paso por el lugar. Fue tal la indignación y la angustia que destilaban esas simples palabras que quise que todos los lectores de LA CALLE las leyeran, por eso lo publiqué bien grande en la sección “La foto del día”. Quería que toda la ciudad se uniera al duelo de alguna manera. Espero haberlo logrado.










