UN CRIMEN QUE CONMOVIÓ AL PAÍS. El horrendo homicidio de la joven militante Micaela García

En nombre de Micaela se promulgó la Ley N° 27.499 de capacitación obligatoria sobre género y violencia para todos los poderes del Estado.

El 17 de octubre de 2017 Sebastián Wagner recibió una condena a prisión perpetua por el abuso sexual seguido de muerte de la joven estudiante y activista de Una Menos, Micaela García.

Wagner ya tenía en su haber tres violaciones conocidas, una de las cuales no pudo ser comprobada porque él le achacó el hecho a su hermano gemelo, lo cual tampoco se pudo establecer porque ambos tienen un ADN idéntico y solo podía ser determinada la responsabilidad de uno de ellos mediante un costoso procedimiento que la Fiscalía no podía pagar. Ante esta acusación el familiar de Wagner se defendió alegando su inocencia.



A todo esto, Sebastián Wagner debía estar detenido cuando cometió el aberrante hecho en perjuicio de Micaela García, pero había sido liberado en forma condicional por el entonces juez de Ejecución de Penas, Carlos Alfredo Rossi.

El proceso por el crimen de Micaela se sustanció en los tribunales de la ciudad de Gualeguay, donde ocurrieron los hechos y en ese contexto también fue involucrado en carácter de encubridor el patrón de Wagner, Néstor Pavón, quien lo empleaba en su lavadero de vehículos y le pidió a un camionero que llevara a Wagner a la casa de su madre en la provincia de Buenos Aires, adonde el condenado decidió escapar cuando vio que las cosas se le ponían espesas o para lograr una coartada.

Pavón recibió 5 años de prisión, pero fue liberado en 2020 en forma condicional.
Del mismo delito fue acusado el padrastro de Wagner, Fabián Ecohosor, quien fue con su pareja, madre del homicida, a buscarlo al Maxiconsumo de Campana, donde lo dejó el camionero que lo trasladó desde Gualeguay por pedido de Pavón. Ecohosor declaró en todo momento que desconocía que su hijastro estaba prófugo. Aseguraba que la madre del mismo había recibido un llamado de Pavón diciéndole que el joven iba hacia el punto donde debían buscarlo. En los dos días u horas que estuvo con ellos, se mostró normal y habló de su trabajo. Finalmente dijo que volvería a Gualeguay, pero al otro día apareció en la casa de nuevo y fue la misma madre quien lo entregó.
Finalmente, Ecohsor recibió 2 años de pena condicional en un juicio abreviado.
El otro acusado fue Gabriel Otero, hijo de la mujer que estaba en pareja con Wagner en Gualeguay y, supuestamente, lo había conocido en una visita a un familiar a la cárcel donde éste purgaba su condena por los anteriores abusos. Allí habían comenzado una relación con la mujer varios años mayor.
A Otero se lo acusaba de complicidad con Wagner y enfrentaba una posible condena a 12 años de prisión, ya que al otro día del hecho el joven había lavado el automóvil Renault que había usado Wagner, pero no había aspirado el interior del rodado, lo que permitió establecer la presencia de Micaela en el mismo. Demostrada su inocencia, fue absuelto.

Los delitos previos

En nuestra ciudad Wagner privó de la libertad y violó a dos jóvenes estudiantes. El primer hecho fue en un departamento de calle Galarza, en julio de 2010, cuando persiguió a una joven de Rosario del Tala, que residía en nuestra ciudad por razones de estudio, desde un telecentro hasta su departamento donde entró detrás de ella y la abusó sexualmente.
El otro hecho ocurrió también en ciudad, fue igualmente grave cuando y lo perpetró en noviembre del mismo año 2010, cuando a bordo de su auto secuestró a otra estudiante a punta de cuchillo. La trasladó al Parque de la ciudad donde abusó de ella y la abandonó, pero su auto “tuneado” lo delató, porque gente que lo vio escapar del lugar, aportó datos e hizo hincapié en las características del vehículo.
El tercer hecho que, en realidad, fue anterior, ocurrió en la zona de Quinta La Paz, cuando trasladándose en bicicleta, también haría privado de la libertad a otra joven estudiante del turno nocturno, la arrastró a un descampado y la violó. Este hecho fue el que negó para acusar a su gemelo y que quedó sin condena.

Una muerte que se pudo evitar

Que tras los hechos aberrantes enumerados y por los que fue condenado a 9 años de prisión, este violador y asesino estuviera libre, es algo que indignó a la sociedad entera, pero a pesar de la recomendación en contrario del Servicio Penitenciario que desaconsejaba que el sujeto fuera liberado, el juez igualmente “lo dejó salir” para que conviviera con su última pareja, madre de Gabriel Otero y de una niña, una de cuyas amiguitas se salvó de ser la quinta víctima conocida del depravado. A esta chiquita de 12 años el inicuo abusador intentó someter en la casa de los Otero cuando ella se estaba cambiando. Pero la menor le propinó un puntapié y logró escapar. Luego le envió a la niña una esquela donde le decía que la próxima vez no se le iba a escapar. La niña les dijo a los padres lo ocurrido, quienes se aprestaban a denunciarlo cuando ocurrió el femicidio de Micaela.
A Micaela Wagner la capturó cuando caminaba sola hacia su casa al salir de un local bailable el 1 de abril de 2017. En esa instancia la joven fue obligada a subir al vehículo de Wagner quien la trasladó a un lugar alejado (como hizo con la última de sus víctimas en nuestra ciudad) donde la abusó y asesinó. Pese a la desesperada búsqueda de la joven a quien se consideraba desaparecida, no lograron encontrarla hasta siete días después, cuando se halló su ropa esparcida entre la maleza y luego su cuerpo junto a un árbol. Este era un modus operandi del asesino: violar y esparcir las ropas de las víctimas.
La víctima tenía 21 años y cursaba la carrera de Profesorado de Educación Física en Gualeguay, aunque su familia residía en Concepción del Uruguay.

Jury al juez

El juez Rossi fue sometido a proceso para determinar si había incurrido en mal procedimiento al liberar a Wagner, finalmente, tras enfrentar el Jury, el magistrado fue absuelto.

Un inmenso dolor y un triunfo

El velatorio de Micaela en el Centro de Educación Física atajo a delegaciones de jóvenes militantes y vecinos que pasaron por allí a darle su último adiós. Todavía parece resonar el eco de las palabras de su padre: “Vuela alto mi negra”.
Después, el Bulevar Yrigoyen se llenó de banderas mientras la caravana a pie la acompañaba hasta su última morada. Era una larga fila de personas que parecía no tener fin. Pero todo ese dolor germinó en un triunfo: La Ley Micaela.
Actualmente, Wagner, purga una condena a prisión perpetua por sus monstruosos crímenes.
A ningún juez se le ocurría liberarlo hasta su cumplimiento total luego de todo el mal que provocó, favorecido por una decisión judicial insensata. Aunque, cabe preguntarse, si en realidad no debería permanecer por siempre en la cárcel, porque más allá de que esta clase de monstruos no merecen otro tratamiento, cuando se revisa la evidencia, los condenados por alevosías de esta naturaleza tienden a rescindir.
El 10 de enero de 2019, fue promulgada la Ley N° 27499, Ley Micaela, como se la conoce y que establece la Capacitación Obligatoria en Género para todas las personas que se desempeñan en la función pública y jerarquías en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial de la Nación.
Micaela aspiraba a una sociedad más justa y solidaria. Ojalá algún día ese sueño se cumpla en plenitud.

En cada plaza y cada barrio

Micaela, con apenas 21 años, era una activa participante de las campañas de #Niunamenos, contra la violencia de género y por los derechos de las mujeres, dedicó buena parte de su vida a esta lucha con voluntad y persistencia, como la recuerdan sus amigos y familiares.
Daba capacitaciones en los barrios donde a veces esta violencia se manifiesta con mucha más virulencia, se formaba y participaba de las marchas, encuentros y convocatorias del movimiento de mujeres.
La tragedia de Micaela no fue un caso aislado. Un informe del Observatorio de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, arrojaba en 2017 que en un período de 9 años, 329 jóvenes de 16 a 21 -de la edad de Micaela- habían sido asesinadas por el hecho de ser mujeres.
Sumado a este contexto de emergencia, el hecho ocurrido puso en evidencia la necesidad estructural y urgente de brindar una formación integral de género y violencia hacia las mujeres para los funcionarios públicos de los tres poderes del Estado, en todos los niveles.
Sus compañeros y amigos la recuerdan: “sacamos la ley que lleva tu nombre, le pusimos tu nombre a nuestra bandera” y sostienen que el mejor homenaje es seguir cumpliendo sus sueños, que son grandes y son muchos, y promover su ejemplo a la juventud. Además de la ley, una fundación lleva su nombre y su cara pinta las paredes y las placitas de cientos de barrios populares en Argentina.