Hojas Sueltas… El corto pazo

Andrés Asiain
Economista

Una carta abierta del empresario conservador estadounidense Steve Forbes advierte al presidente Javier Milei que “si no dolariza inmediatamente la economía, no tendrá éxito”. Forbes señala que ya hay dólares para rescatar los billetes de pesos en circulación y que los demás activos en pesos no requieren de dólares, sino tan sólo cambiar su nominación. Al respecto, cita al economista norteamericano Steve Hanke, ideólogo de la convertibilidad a comienzos de los 90 y luego un fuerte impulsor de la dolarización en Ecuador y en Argentina. El primero en reaccionar a la carta de Forbes fue el ministro de Economía, Luis Caputo. Su respuesta no fue en términos técnicos sobre la viabilidad de una dolarización inmediata. El ministro respondió emocionado porque un empresario importante le escribió a Milei: “Nuestro presidente es hoy una de las cinco personas más influyentes del mundo”, dijo Caputo. Es cierto que con algo menos de 7.000 millones de dólares se pueden rescatar los pesos en circulación al tipo de cambio paralelo. El resto de los activos, como ser las cajas de ahorro, plazos fijos, acciones y bonos, sólo deben cambiarse de nominación, sin precisarse para ello, en principio, reservas. El asunto es la reacción de los argentinos y los inversores al otro día. Si la medida gana la confianza de empresarios locales e internacionales y vuelcan fondos a la economía nacional, mientras la población local confía en la nueva institución monetaria sin realizar retiros de depósitos, la dolarización podría tener un comienzo exitoso. Pero, si la medida no provoca el ingreso de capitales y los argentinos prefieren tener sus ahorros dolarizados fuera de los bancos, la salida de depósitos pondría en jaque al esquema. La estabilidad de precios que traería la dolarización incrementaría la demanda de efectivo y reduciría los depósitos. Por el contrario, la proliferación de medios virtuales de pago tiende a reducir la necesidad de dólares pues reduce la cantidad de billetes en circulación. A mediano plazo, el sostenimiento de la dolarización depende de la evolución de las cuentas externas. La alta carga de deuda, la remisión de utilidades al exterior por la cúpula empresarial extranjerizada y la elevada demanda de importaciones, podrían generar una rápida escasez de dólares si la economía se reactiva. Por otro lado, la expansión del sector de hidrocarburos no convencional puede ser una fuente de divisas que facilite su sostenimiento.