Primer presidente constitucional 1854-1860. Una elección con resultados contundentes en las provincias

Cabildo de Santa Fe, lugar donde prestó juramento el primer Presidente Constitucional Argentino
Orlando Busiello
Profesor

A dos semanas de cumplirse el 170 aniversario de la elección del general Justo José de Urquiza, como primer presidente de la Confederación Argentina, La Calle sigue publicando fragmentos de un trabajo especial confeccionado por el profesor uruguayense Orlando Busiello; donde relata pormenores de la llegada al poder del caudillo más importante que tuvo esta región.

Una vez promulgada y jurada la Constitución Nacional, el Director Provisorio en uso de sus facultades llamo a fines de agosto de 1853 a todos los pueblos de la Confederación Argentina a elecciones, con el objeto de designar el primer Presidente Constitucional del país para el periodo 1854-1860.



El 29 de agosto Urquiza, firmó una resolución en la que se dispuso la convocatoria. En dicho documento se hizo referencia a las disposiciones del Acuerdo de San Nicolás y se especificó sobre la necesidad de dar cumplimiento a la disposición del Congreso Constituyente del 20 de ese mes, donde se indicaba sobre la elección presidencial.

El acto eleccionario fue establecido para el día 1º de noviembre de 1853, donde se elegirían los electores que integrarían las distintas juntas electorales en cada Estado provincial.
Es preciso señalar que acorde a lo Establecido por la Constitución Nacional la elección de Presidente y Vicepresidente debía efectuarse de manera indirecta.

Una vez concretada la elección primaria, los electores procederían el 20 de noviembre de ese año reunido en las distintas capitales de provincia a elegir el Presidente y Vicepresidente de la Nación. Sin embargo por distintas circunstancias, algunas de ellas no las realizaron en el tiempo estipulado demorándose el envió de las respectivas actas.

Recordamos que Buenos Aires no participó de este acontecimiento histórico en la vida de la nación, por encontrarse separada del resto de las provincias que conformaban la Confederación Argentina. También estuvieron ausentes Tucumán y Santiago del Estero en la elección de la primera fórmula presidencial pero por razones diferentes (rencillas que derivaron en una lucha armada entre ambas). No obstante, Santiago del Estero realizó la elección el 24 de febrero siendo su resultado favorable a la formula Urquiza-del Carril.
Una vez cumplido el proceso eleccionario, las juntas electorales elevaron los votos al Congreso reunido en Santa Fe donde el 20 de febrero de 1854 se llevó a cabo el escrutinio definitivo.

Se designó una comisión a cargo del recuento de votos emitidos por cada elector de las provincias de: San Luis, San Juan, Salta, La Rioja, Jujuy, Mendoza, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Córdoba, y Catamarca.

Efectuado el mismo, el general Justo José de Urquiza logró imponerse de manera holgada obteniendo sobre un total de 106 electores 94 sufragios.

Los otros postulantes fueron: Mariano Fragueiro logro 7 votos, mientras que los generales, Benjamín Virasoro, José María Paz, y Pedro Ferré y el doctor Vicente López obtuvieron 1 voto cada uno.

Urquiza perdió únicamente en la provincia de Corrientes, donde los electores se pronunciaron por Mariano Fragueiro quien contabilizó 6 sufragios contra 4 del entrerriano y 1 de Facundo Zuviria.

En lo que tiene que ver con Entre Ríos, los electores surgidos de las elecciones practicadas en 1º de noviembre de 1853, se convocaron acorde a lo dispuesto para la elección de presidente y vicepresidente en la Ciudad de Paraná el 20 de noviembre. Los integrantes de la junta de electores estaba compuesta por: Vicente del Castillo en representación de los departamentos de Paraná y Diamante; Estanislao Panelo lo hizo por Concordia; Isidro Aquino representó a Nogoyá; Lino Calderón actuó por Gualeguay; Benigno P. Cabral representó a Concepción del Uruguay y Villaguay; Nicasio Basaldúa a Victoria y finalmente Mariano Candioti a La Paz.

Los nombrados se reunieron en el salón de sesiones de la Legislatura provincial, actuando como presidente Vicente del Castillo y como secretario Estanislao Panelo. Realizado el acto eleccionario los guarismos favorecieron al general Urquiza con 8 votos. Mientras que para vicepresidente, Facundo Zuviria alcanzó 5 sufragios, Rudeciendo Alvarado 2 y Juan Bautista Alberdi 1.

El 5 de marzo de 1854, el primer Presidente Constitucional del país y el Vicepresidente prestaron juramento ante el Congreso Constituyente reunido en la Ciudad de Santa Fe.

Hemos considerado interesante reflejar algunos aspectos de aquel singular suceso, según lo narraron los diarios de la época y del que se han hecho eco distintos investigadores.

Debemos apuntar que Urquiza llegó a Santa Fe acompañado de una importante comitiva desde la ciudad de Paraná el día 4 de marzo, acompañado por el doctor del Carril.

Si en la capital entrerriana fue despedido con afecto por parte de los vecinos hasta el embarcadero donde lo esperaba el navío inglés Vixent, junto al encargado de negocios de aquella nación Roberto Gore y el de Portugal Leonardo de Souza Lehite lo que ocurrió en la otra orilla no le fue en zaga.

El profesor Manuel E. Macchi en su libro “Primera Presidencia Constitucional Argentina” manifestó: “En Santa Fe el recibimiento fue al parecer apoteótico, “La escena escapa a las proporciones descriptivas”, dice la crónica. Salvas, cohetes y aclamaciones acompañaron a la comitiva desde el puerto hasta la casa asignada para alojamiento, trecho adornado con múltiples arcos de triunfo. Esa noche Santa Fe comenzó a vivir un clima de fiesta.

El día siguiente, 5 de marzo, era el designado para la toma de posesión. Desde su alojamiento hasta el cabildo, lugar de la ceremonia, Urquiza se trasladó a pié en “muestra elocuente de confianza y de republicanismo que el pueblo apreciaba con movido”. Su natural prestancia la realzaba el ceñido uniforme de brigadier, la banda argentina de seda del país obsequio de damas mendocinas y el Cristo en miniatura tallado en piedra, obsequio de Pio IX con el designio que lo usara sobre el pecho , como ahora lo hacía Urquiza sobre la banda presidencial.”

Un total de dieciocho eran los congresistas en el cabildo santafecino para proceder a tomarle juramento. Urquiza y del Carril fueron recibidos por una comisión conformada al efecto y poco después el presidente de la Asamblea Constituyente dio lectura a los decretos de nombramiento, acto seguido el general Justo José de Urquiza prestó juramento y posteriormente hizo lo propio Salvador María del Carril.

En aquel solemne instante cargado de emociones, el general Urquiza con voz serena, dice el profesor Oscar F. Urquiza Almandoz, señaló “Yo. Justo José de Urquiza, juro por Dios nuestro Señor y estos Santos Evangelios, desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente de la Confederación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Confederación Argentina. Si así no lo hiciera. Dios y la Confederación me lo demanden”.

Finalizado el acto de asunción las nuevas autoridades se trasladaron según la crónica al templo: “…a rendir humildes y fervorosos gracias al Todopoderoso por habernos permitido alcanzar el bien inapreciable de ver a nuestras patria constituida y unida”.

Concluidos los eventos protocolares, manifestaciones de alegría desbordante pudo observarse fundamentalmente en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos; actos oficiales y fiestas populares rubricaron aquella jornada inolvidable.

Si bien la Constitución de 1853 estableció en su artículo Nº3 que la Ciudad de Buenos Aires debía ser la capital del país. Su cumplimiento resultaba entonces imposible, pues, aquella provincia estaba separada del resto de la Confederación.

En el convencimiento de que esta grave situación era no obstante una cuestión transitoria; el Director Provisorio de la Confederación Argentina resolvió federalizar la provincia de Entre Ríos, estableciendo que Paraná fuese temporalmente el lugar donde residieran las autoridades nacionales. La medida fue respaldada por Ley del Congreso Constituyente del 13 de diciembre de 1853.

Esta situación de rispidez con Buenos Aires se mantuvo a lo largo de todo el mandato constitucional de Urquiza, salvo cortas etapas donde la paz fue posible y alentó esperanzas, que fueron penosamente destruidas por la intransigencia de los hombres de la ciudad “Puerto”.