“La llegada de La Libertad Avanza al poder ha complicado más las cosas”, dijo el gigante de gestión de residuos, la construcción y el transporte, a los tenedores de bonos. Una de las mayores empresas de obras públicas se queda sin liquidez y pide clemencia a los inversores.
La Compañía Latinoamericana de Infraestructura y Servicios (Clisa) afirma que los planes del Gobierno de recortar el gasto público en proyectos de construcción, combinados con la devaluación del peso a pocos días de asumir el nuevo Ejecutivo, ya están afectando a su negocio.
Por eso, el gigante de la gestión de residuos, la construcción y el transporte Clisa dice que está pidiendo a los inversores que acepten más bonos -en lugar de dólares- como pago de intereses de un pagaré de US$343 millones con vencimiento en 2027. Es una medida que las agencias de calificación ya están advirtiendo de que equivaldrá a un impago, lo que presagia más problemas en el futuro.
“El riesgo de reestructuración es muy alto”, afirma Francisco Schumacher, analista corporativo de BancTrust & Co. “No vemos un repunte del gasto público en infraestructuras y recomendamos cautela” sobre los bonos de la empresa.
La crisis de Clisa, una filial clave del Grupo Roggio, con 115 años de historia, está poniendo de manifiesto la tensión entre el sector empresarial y los esfuerzos de Milei por sofocar la inflación y estimular el crecimiento. Esta misma semana, el Presidente recibió un duro golpe cuando un proyecto de ley en el que se basaba su reforma económica – “terapia de shock”, como él la denominó- fue devuelto al punto de partida por los legisladores.
Señal de angustia
La empresa señala el caos macroeconómico de Argentina como la razón de sus dificultades. Clisa afirma que sus clientes suelen pagar sus facturas con retraso y en pesos locales, lo que significa que el efectivo que los clientes transfieren a la empresa a menudo ha perdido valor con respecto al momento en que se prestaron los servicios, en medio de una inflación que se ha disparado al ritmo más rápido en más de tres décadas.
“La llegada de Milei al poder ha complicado aún más las cosas”, dijo Clisa a los tenedores de bonos en una declaración sobre los motivos para cambiar las condiciones de los pagos de su deuda. “La promesa del Gobierno de recortar las obras públicas ya ha ralentizado el negocio”, dijo, y añadió que el plan de ajuste fiscal “sería doloroso”. La empresa no facilitó cifras sobre el impacto de las nuevas políticas en el comunicado.
Uno de los efectos del plan de shock de Milei que detalló Clisa fue la fuerte devaluación del peso oficial. El Gobierno devaluó el peso un 54% en su primera semana en el cargo, y los analistas prevén que pronto será necesario otro movimiento. La depreciación “afecta significativamente a la situación financiera de Clisa”, según la empresa, ya que el 82% de su deuda a septiembre estaba denominada en divisas, mientras que el 87% de los ingresos durante el año anterior fueron en pesos.
Sin embargo, los problemas de Clisa van más allá de la carrera política de Milei. La paralización de proyectos de construcción durante la pandemia llevó a la empresa en 2021 a pedir a los inversores que canjearan bonos con vencimiento en 2023 por nuevos pagarés con vencimiento en 2027. También ejerció una opción de pago en especie para un pago de intereses de julio de 2020 que llevó a una rebaja de la calificación hasta el impago.
Riesgos crecientes
Las calificadoras de riesgo, S&P Global Ratings y Fitch Ratings, advierten que Clisa tiene una calificación muy por debajo del nivel de “basura”. La empresa debe a los tenedores de su bono de 2027 otro pago de intereses de 12 millones de dólares en julio.
En septiembre último, la empresa tenía una deuda a corto plazo de 34.400 millones de pesos y contaba con una caja disponible de 11,4 millones de dólares (al tipo de cambio oficial), según Fitch.