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Concepción del Uruguay
jueves, noviembre 5, 2026

Hojas sueltas… Superprocesados

Gabriela G. Alemán (*)

Los alimentos procesados son aquellos que tienen algún grado de procesamiento, que puede ser variable. Mientras algunos, como las verduras, las legumbres, los cereales, las frutas, las semillas y los frutos secos se encuentran básicamente, en su forma original y sin aditivos, otros, son modificados para mejorar su textura, su sabor, el tiempo de conservación e incluso, la rentabilidad. Están los alimentos procesados como los panes, los quesos y las conservas vegetales y los superprocesados que carecen de alimentos intactos y tienen combinaciones variadas de formulaciones químicas que aportan sabor, pero pocos nutrientes. Este es el caso de las gaseosas, los energizantes, las formitas de pollo, papa o verduras, las galletitas, los snacks, los panes industriales, los congelados y los alimentos enlatados. Estos alimentos nos seducen con la comodidad y la rapidez y engañan a nuestro cerebro con sus aditivos que les otorgan sabores que estimulan la activación del circuito de recompensa cerebral y nos generan deseo con solo ver los paquetes en el supermercado. Pero por detrás de la seducción, está el riesgo para el funcionamiento cerebral, para el desempeño de la mente y para nuestro bienestar. Los alimentos superprocesados impactan sobre la flora intestinal, pero sobre todo alteran la producción de hormonas que envían señales al cerebro y que son indispensables para procesos vitales para un buen desempeño cognitivo. Estas señales influyen en el sueño, el apetito, los mecanismos de recompensa, el estado del ánimo y la cognición. Esto no es todo. En los adultos mayores, su consumo produce alteraciones en las capacidades del lenguaje y en las habilidades necesarias para tomar decisiones, hacer planes, establecer metas y organizarse para concretarlas. También afectan a la memoria. Estos problemas no ocurren solamente en los adultos. En los chicos, el consumo de alimentos procesados afecta al desarrollo cognitivo generando problemas de aprendizaje y de memoria. En los adolescentes, aumenta el riesgo de tener depresión. Mantener una dieta saludable y equilibrada, con alimentos enteros y que minimicen a los alimentos procesados puede cambiar el presente y el futuro tanto para nosotros como para nuestros hijos. La variedad de frutas, verduras, cereales, grasas saludables y proteínas magras puede prevenir enfermedades físicas, pero también puede mejorar nuestras capacidades cognitivas y protegernos del deterioro de las funciones cerebrales que puede sobrevenir con el paso del tiempo.




(*) Dra. en Genética del Comportamiento y fundadora de Brainpoints.