La fotografía satelital ofrece una vista panorámica de “la playa”, el epicentro del festival Burning-Man, en Black Rock City, Nevada, que empezó el 28 de agosto y debía terminar este lunes 4. Pero las fuertes lluvias que cayeron el viernes convirtieron a este rincón del desierto de EE.UU. en un insólito pantano en el que quedaron atrapadas 70.000 personas. El festival, que se celebra desde 1986 y sigue el espíritu de los hippies y la contracultura de los 1960, es uno de los más conocidos del mundo por sus monumentales esculturas que luego se queman, Pero esta edición será recordada por el temporal que causó la muerte de un asistente y los vehículos que fueron abandonados cuando la gente intentó huir y se enterraron en el lodazal, desoyendo los consejos de las autoridades de permanecer en el lugar a la espera de ayuda.









