Andrés Asiain
“Resuelta la ingeniería financiera para el rescate de las Leliq, dolarizar sólo cuesta 10.000 millones de dólares” informó en las redes el candidato Javier Milei, indicando que “nunca fue tan barato dolarizar”. El mensaje del líder ultraliberal es que con 10.000 millones de dólares podría canjear todos los pesos que circulan al valor del blue para instalar la prometida dolarización. De dónde sacaría Milei los 10.000 millones de dólares ya se analizó en esta columna anterior su propuesta de volver al endeudamiento externo entregando como garantía las acciones estatales de YPF y el FGS (la “plata de los jubilados”). El resultado de dicha política sería sumar un nuevo endeudamiento insustentable, que terminaría entregando a un grupo de bancos extranjeros los principales activos del Estado. La dolarización que sólo cubra la Base Monetaria, como propone Milei, es precaria. En una economía moderna, la Base Monetaria es sólo una fracción del dinero que circula. Especialmente en economías con alta inflación como la Argentina, donde la tenencia de billetes es reducida al mínimo indispensable para operar ya que se desvaloriza aceleradamente a causa de la suba de los precios. Así, la mayor parte del dinero no está en tenencia de billetes, sino en cuentas bancarias, depósitos a plazos, títulos de deuda a corto plazo, fondos comunes de inversión, entre otras. A modo de ejemplo, si a los billetes y monedas en circulación le agregamos los cheques y cuentas corrientes se precisarían 17.658 millones de dólares para dolarizar. Si se agregan las cajas de ahorro se necesitarían 27.992 millones, y si se suman los depósitos a plazo, 54.127 millones de dólares. Esas cifras muestran que la dolarización propuesta no tiene capacidad de cubrir las tenencias de dinero de la población. En las condiciones precarias que se plantea la dolarización, muchos ahorristas querrán también retirar los dólares de los bancos, por lo que la demanda inicial de dólares puede ser aún mayor. Está claro que, si no hay dólares para cubrir una primera salida de depósitos, la confianza en el esquema se derrumbaría y la salida de depósitos sería masiva, estallando la dolarización a poco de comenzar. La jugada de Milei al querer realizar una dolarización con tan pocos dólares es forzar una corrida bancaria antes de su implementación que fuerce un estallido cambiario o una confiscación de depósitos. Medidas que, de ganar, intentará que recaigan sobre el gobierno saliente.










