Hojas sueltas… Herederos

Andrés Asiain Economista

Andrés Asiani

El buen desempeño de Milei en las PASO puso en el centro del debate político su figura, sus ideas sociales y sus propuestas económicas. En esta columna ya se debatió muchas de sus propuestas desde la dolarización, hasta la libre venta de órganos o el cierre del Banco Central. En esta ocasión se analizará la filosofía social que sustenta sus propuestas políticas, el anarcocapitalismo. Se trata de una filosofía extrema dentro del liberalismo que plantea el ideal de llegar a una sociedad capitalista sin Estado. A diferencia de otras vertientes liberales, los anarcocapitalistas llevan la idea de provisión privada de bienes y servicios a niveles extremos, eliminando el Estado en la provisión de Dinero, Salud, Educación, Seguridad, la Ley y todas las esferas de la gestión pública. Dichos servicios básicos comunes serían proporcionados por empresas privadas que se contrarían en forma voluntaria. La raíz de dicha filosofía se hunde en el liberalismo clásico fusionado con aportes de anarquistas y del mundo corporativo, siendo el estadounidense Murray Newton Rothbard (1926-1995) uno de sus principales teóricos. La expansión como ideología política se corresponde con el crecimiento de los grupos corporativos privados que manejan flujos de ingresos mayores al PIB de muchos Estados y organizan la producción a escala global. Una serie de fundaciones financiadas por grandes corporaciones, como el Cato Institute, sostenida por el grupo económico norteamericano de los hermanos Kosch, maneja una extensa red de ONGs en todo el globo, promoviendo a intelectuales y economistas que pregonen el anarcocapitalismo. De ese mismo instituto surgieron propuestas de políticas para Argentina como la convertibilidad o la dolarización, promoviendo figuras como Javier Milei. La principal crítica al anarcocapitalismo parte del hecho de que la desigualdad de recursos de la población al nacer por efecto de la herencia, genera una desigualdad en el acceso al disfrute de la libertad en un mundo donde todos los servicios deben ser pagados a privados. Quien nace en cuna de oro tendrá buena educación, salud, seguridad, vivienda, trabajo e ingresos, mientras quien nace pobre no podrá acceder a ninguno de ellos por carecer de los medios para pagarlos. El anarcocapitalismo se aleja así de la meritocracia generando una sociedad opresiva donde los hijos del poder corporativo ejercen su dominio ilimitado sobre el resto de la población. El ideal libertario se desdibuja en una realidad verticalista basada en un poder (el económico) que se hereda.