Residentes del pueblo de Aguamansa, toman fotografías del fuego descontrolado en las laderas de una montaña en Tenerife, España. El incendio forestal en la isla comenzó el miércoles último y se extendió sobre 10 municipios, arrasando más de 5.000 hectáreas con una virulencia inusitada debido a la sequedad del terreno y unas condiciones “extremas” tras la ola de calor que azotó Canarias la semana pasada. Recién este viernes las condiciones meteorológicas permitieron a los equipos fijar estrategias y anticiparse al avance del fuego, rociando desde el aire material retardante y espumógeno sobre un incendio que tiene un perímetro superior a los 50 kilómetros. El retardante permite impregnar un aislante químico sobre la vegetación y evita la propagación del fuego creando líneas preventivas, mientras que el espumógeno permite que las descargas aéreas sean más eficaces.









