CASO SABRINA WETZEL. Cuatro años de prisión efectiva para el camionero

Concientizar para que ninguna familia pase por lo mismo.

El juez Rubén Chaia condenó a 4 años de prisión y 8 de inhabilitación para conducir, a Derlis Zarza Fernández, el camionero que arrolló y mató en la Autovía a la joven uruguayense.

En diálogo con LA CALLE, sus padres dijeron que, pese al dolor, “la sentencia trae algo de alivio”.
“A nuestra hija no nos la va a devolver nadie, pero debo reconocer que, por dentro, pese a todo el dolor, sentimos una especie de alivio”, le dijo a este medio Gustavo Wetzel, el padre de Sabrina. Minutos antes, en la Sala de Audiencias de la Cámara Penal de Concepción del Uruguay se había leído la parte resolutiva del fallo del juez Rubén Chaia.
El magistrado impuso al ciudadano paraguayo, Derlis Eliseo Zarza Fernández, la pena de 4 años de prisión efectiva y la inhabilitación por el plazo de otros 4 años para volverá conducir.
El camionero estaba acusado de homicidio culposo y lesiones graves culposas, agravadas por haberse dado a la fuga, luego de atropellar la motocicleta en la que circulaban la víctima y su amigo, Juan Ignacio Pereyra, de 23 años, quien resultó con lesiones graves. El incidente se produjo el 3 de febrero del año pasado en la Autovía Gervasio Artigas, a la altura del kilómetro 179. El abogado representante de la querella, Pabló Curá, había solicitado una pena de prisión de 5 años, en tanto que durante los alegatos el fiscal había pedido 4 años y 6 meses de prisión, también de cumplimiento efectivo.



Una herida abierta
Este jueves, luego de conocerse la pena, los padres de Sabrina Wetzel brindaron a LA CALLE su testimonio respecto del alcance del fallo judicial.
“Aunque a nuestra hija no nos la va devolver nadie, sí debe decir que por dentro es como que sentís una especie de alivio”, dijo con conmovedora entereza Gustavo Wetzel.
“Yo no le deseo el mal a nadie, pero lamentablemente el accidente ocurrió y nosotros nos quedamos con muchas cosas ingratas porque el no poder despedirte angustia. En mi caso, por mi trabajo, prácticamente estoy muchas horas fuera de casa y por ahí los adolescentes salen y no los volvés a ver y te queda ese sabor amargo del último beso. Te queda resonando, su ‘chau papi’, algo que uno carga y que no te permite estar 100% contento, ni mucho menos, con el fallo porque es una herida con sal. Una herida que algunos días va a estar un poco más cerrada, pero a la larga o la corta volverá a doler, a supurar y angustiarte en una fiesta familiar, en la que Sabrina no va a estar, en un asado ella no va a estar, tampoco en su cumpleaños va a estar. Entonces, por un lado, digamos que mínimamente reconforta lo que nos dio la Justicia. Que hoy podamos decir ‘se hizo justicia’, es algo”, dijo Gustavo Wetzel.
En otro tramo de su conversación con LA CALLE, el papá de Sabrina señaló su deseo de que el caso de su hija sirva para concientizar “a toda la gente que conduce un vehículo” sobre la responsabilidad y “la manera en que debe hacerlo”. En ese sentido reflexionó: “los camiones son vehículos de gran porte y, obviamente, sus conductores tienen que tener muchos controles, muchos requisitos y exámenes médicos que cumplimentar para conseguir ese carnet de conducir. Esto significa que no cualquiera maneja un camión, porque un vehículo de carga y unas dimensiones muy grandes, es un arma letal”.

El consuelo de la justicia
Por su parte, Fernanda, la madre de Sabrina, sostuvo que es muy importante que cada uno de los ciudadanos y todos como integrantes de una sociedad, tomemos cabal conciencia sobre el sentido de responsabilidad que debe prevalecer para evitar este tipo tragedias. Pero también sobre el proceder ante un eventual siniestro. Al respecto mencionó el daño todavía mayor que genera el abandono de persona, el dejar a alguien en situación de desamparo, un delito todavía más grave, casi inhumano e injustificable. “Mi hija pasó horas tirada al costado de la ruta sin ser asistida y él (por Derlis Zarza Fernández) se dio a la fuga, llegó a Buenos Aires y se fue de vacaciones. Tuvo como ocho o nueve puestos camineros y peajes con cámaras y nadie lo paró. Eso provoca un dolor muy grande que te queda. A Sabrina nadie la va devolver. Nuestra hija había pasado por un transplante hepático apenas cinco meses antes, ella quería disfrutar porque la vida le había dado otra oportunidad, pero no pudo hacerlo. Estuvo tres meses internada, luchando, cuando fue transplantada. Fue muy duro para ella. Por eso, cuando se recuperó, se regaló a sí misma una moto con la que salía siempre a la ruta. Manejaba con mucha responsabilidad, no era la primera vez que salía. Tenía toda la documentación en regla, a la moto le hacía todos los services, todo como debe ser. Pero el camionero dice que no la vio, la arrolló y la arrastró como 70 metros… es muy doloroso… No queremos que ninguna otra familia pase por lo que nosotros estamos pasando. Como padres nos sentimos muy abrumados, pero esto trae un poco de alivio y de consuelo. Por lo menos nos queda la sensación de que podemos creer en la Justicia”, indicó la mamá.