Hojas sueltas… Ley Olimpia (*)

Eliana Grandier

Desde este martes, el Senado nacional comenzará a tratar el proyecto que incorpora la violencia digital contra las mujeres como una modalidad dentro de la Ley de Protección Integral a las Mujeres que está inspirado en la «Ley Olimpia» y que tuvo media sanción de Diputados el 5 de julio. Desde el inicio de los tiempos, cuando mujeres, femeneidades y disidencias hemos tendido lazos de comunidad y apoyo mutuo, el mundo machista y patriarcal, tiembla. Con nuestra fuerza colectiva hemos conquistado derechos para un mundo un poco más igualitario y diverso. Sin embargo, el patriarcado sigue ahí colándose por donde pueda, ya que los sistemas de socialización siguen repitiendo normas y patrones de antaño. Allí es entonces donde empezamos a ver las deudas pendientes, aquello que aún falta por conquistar. En esta lista podemos apuntar en rojo y mayúscula lo que sucede en los entornos digitales en materia de violencia. En otras palabras, la violencia de género digital, que nos afecta a mujeres y disidencias, simplemente por nuestra condición. En este tiempo asistimos a un sinfín de atropellos y abusos: difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, hostigamiento digital, suplantación de identidad, ataques coordinados y discursos de odio son sólo algunas de las modalidades que toma la violencia de género digital. Sin embargo, y como la tecnología avanza mucho más rápido que las regulaciones mismas, no contamos aún con un marco normativo que entienda la violencia en línea como una violencia de género. La Ley Olimpia permitirá ampliar nuestra actual Ley Integral de Violencias, la 24.685, incorporando la violencia digital con todas sus variantes. Esta ley necesita de un complemento vital: la Ley Belén (a la espera de su tratamiento en la comisión de Legislación Penal). Con esta última se incorporarán en el Código Penal los delitos de obtención y difusión de material íntimo y/o de desnudez sin consentimiento. Posibilitando avanzar en la penalidad a aquellas personas que ultrajan la vida íntima de las mujeres obteniendo, difundiendo, amenazando, con imágenes muchas veces producidas en el marco de la confianza de la intimidad. Pasamos en promedio 8 horas en internet, donde una de cada tres mujeres y diversidades ha sido violentada, donde las periodistas y activistas amenazadas alcanzan al 73%. Necesitamos una protección legal contra la violencia de género digital, mitigar estas agresiones y acompañar activamente a las víctimas.



(*) Vocera de la Organización de Género y TIC.