Un aficionado con su oso de peluche gigante espera al pelotón en la ruta durante una etapa del Tour de Francia. Más de 15 millones fanáticos recorrieron los 3.404 kilómetros de carreteras francesas para presenciar la 110ª edición de la carrera más icónica e importante del ciclismo profesional. Como símbolo de la unidad y la identidad del país, el Tour de Francia ha tejido un paisaje humano en la geografía de Francia desde 1903. La competencia, en la que este año participaron 176 deportistas, es también una máquina muy eficiente de hacer dinero: en esta edición generó unos 130 millones de dólares. A partir de la liberación de Francia de la ocupación nazi, en 1944, el Tour tuvo una trayectoria ascendente, pero el furor explotó entre los años 80 con los derechos de la televisión. Además de la gloria de inscribir su nombre en el registro de los ganadores, el líder de la general se embolsó un premio de 550.000 dólares.









