A raíz de que en las últimas horas trascendiera que la ministra de Salud, Carla Vizzotti, había dado permisos para que familiares visitaran a internados por covid-19 cuando estaba prohibido, durante la pandemia de coronavirus, el Ministerio de Salud publicó un comunicado y negó que la funcionaria haya dado autorizaciones de permisos para que familiares visiten a internados por covid-19 en pleno aislamiento.
Todo surgió a partir de lo que aseguró la presidenta de la Liga Argentina de Protección al Diabético (LAPDI), Sylvia Brunoldi, durante un acto del miércoles en el Centro Cultural Kirchner, donde estuvieron médicos, científicos y miembros de la sociedad civil para hacer una revisión de mandato.
Brunoldi fue una de ellos y se encargó de agradecer a la funcionaria, ya que le permitió despedir a su esposo, quien perdió la vida por covid-19 el 24 de agosto de 2020: “Me mandó un mensaje por privado para preguntarme en qué sanatorio estaba internado mi marido. Le conté que era el Anchorena y entiendo que ella intercedió para que pudiera verlo. Cuando mi hija llamó para que le dieran el parte diario le dijeron que podía ir a visitarlo”.
El comunicado oficial de las autoridades sanitarias comienza: «El Ministerio no hizo ni hace autorizaciones de visitas. El 30 de agosto de 2020, en consenso federal, luego de escuchar y atender los pedidos de muchos familiares y los equipos de salud, se oficializó para todo el territorio nacional, mediante el Decreto 714/2020, algo que ya se estaba dando en instituciones y jurisdicciones: el acompañamiento familiar durante la internación de pacientes durante sus últimos días de vida, con diagnóstico covid-19 o de cualquier otra enfermedad o padecimiento«, comienza el comunicado.
En el escrito detallan que ese mismo día la página oficial del Ministerio tenía subido «un documento con recomendaciones para el acompañamiento en los últimos días de pacientes terminales, elaborado por el propio Foro de Sociedades Científicas Argentinas, de Organizaciones de la Sociedad Civil y de Universidades ante el cual se realizó el balance de gestión».
«Para ese momento, cada institución, a través de sus autoridades, analizando cada caso particular, otorgaba autorización y generaba el protocolo«, detalla.
Al final del comunicado explican que el motivo de la restricción de visitas en su momento había sido por la escasez, a nivel mundial, de equipo de protección personal: «Para mediados de 2020 esa situación ya se había resuelto por gestión del Ministerio de Salud, y, por eso, las instituciones ya generaban autorizaciones para visitas con protocolos».
En su alocución del miércoles, Brunoldi detalló: “Quiero agradecer a Carla –entonces Secretaria de Acceso a la Salud–, que gracias a ella pude despedir a mi esposo, y luego el decreto que permitió que las personas pudiéramos despedir a nuestros familiares en los últimos días. No quiero imaginar lo que hubiera sido la pandemia sin un Ministerio de Salud, con sólo una secretaría como era”, expresó.
Y agregó: “Me mandó un mensaje por privado para preguntarme en qué sanatorio estaba internado mi marido. Le conté que era el Anchorena y entiendo que ella intercedió para que pudiera verlo. Cuando mi hija llamó para que le dieran el parte diario le dijeron que podía ir a visitarlo”.
Durante su visita, Brunoldi notó que “había otros familiares con más pacientes» y contó que fue a ver a su marido varias veces.
Con el decreto 714/2020 vigente, el 7 de septiembre la titular de la LAPDI fue parte del reporte diario de casos de coronavirus que realizaba el Ministerio de Salud. Entonces, hizo hincapié sobre la importancia de continuar con el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), por lo que pidió solidaridad y colaboración a la sociedad.
Además, solicitó a las autoridades y al personal de salud a que se sumaran “a las visitas a pacientes covid-19 en sus últimos días. No es necesario que les explique lo doloroso y lo triste que es vivir la experiencia de la muerte en soledad. Faciliten la llegada a tiempo”.
Sus palabras llegaron luego de que se hiciera mediático un caso en el que un padre no pudo viajar de Neuquén hacia Córdoba para ver a su hija, quien estaba enferma terminal de cáncer.