Carlos Heller
Uno de los grandes ejes de discusión de cara a las próximas elecciones es la cuestión laboral. Horacio Rodríguez Larreta, de Juntos por el Cambio -aunque podría ser cualquier otro/a candidato de ese espacio opositor- prometió que facilitará la creación de empresas en 24 horas, que bajará al mínimo los impuestos nacionales (de la seguridad social) para “llegar a formalizar a tres millones de personas”, y medidas de creación de fondos de cese laboral con aporte “voluntario para todos los empleadores que lo necesiten”. En rigor, no es otro planteo que el de la flexibilización laboral, que implica un fuerte recorte de derechos, apuntando a pagar menos aportes patronales y a que se pueda despedir con mayor facilidad. Estuvo en las gestiones de gobierno de Carlos Menem y de Mauricio Macri. En ambos casos hubo un fuerte incremento del desempleo y una descomposición del tejido social. Los datos muestran que entre diciembre de 2015 y de 2019 no sólo no se verificó un aumento del empleo asalariado privado, sino que se destruyeron unos 218.000 puestos e hicieron desaparecer cerca de 25.000l MiPyMEs en el período. No hay razón alguna entonces para que -aplicando las mismas políticas ya utilizadas, y con mayor rigor como el que hoy pregonan- pueda darse el objetivo de crear empleo como sugiere la oposición. El modelo que el neoliberalismo plantea apunta esencialmente a concentrar la economía, y ello va en sentido contrario al alcance de un mayor nivel de empleo. Durante la actual gestión, en cambio, y respecto a los puestos de trabajo registrados privados (el empleo de mayor calidad), se recuperó todo el terreno perdido durante la anterior gestión y más. La dinámica fue la siguiente: desde diciembre 2019 a julio 2020 se perdieron 210.000 puestos, y no fue peor gracias a distintas políticas que morigeraron los negativos impactos laborales de la pandemia. A partir de allí comenzó la recuperación sin cesar, y hasta abril de este año (último dato disponible), se crearon 549.000 empleos. Toda esta dinámica ha generado que la tasa de desocupación siga cayendo (actualmente se encuentra en el 6,9%). Se podrá discutir que el salario no haya podido recuperar lo perdido en la era macrista, o que le cuesta mantener el poder adquisitivo en un marco de alta inflación, pero es innegable que se alcanzaron niveles de empleo que son muy importantes, y que hay que profundizar esta senda.