Por Jorge Luis Bernetti
La vida política argentina y la Constitución Nacional no están lejos ni fuera del alcance de los procesos religiosos. El texto magno se escribió en 1853 “invocando la pretensión de Dios, fuente de toda razón y justicia”. El artículo 2 ordena que “el Gobierno Federal sostiene el culto católico, apostólico y romano”. El artículo 75, inc. 27 en la versión reformada de 1994 prescribe al Congreso de la Nación “fijar las fuerzas armadas en tiempo de paz y guerra, y dictar las normas para su organización y gobierno”. El artículo 99 en sus incisos 12, 13, 14 y 15 designa la presidente de la República como “comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación”, dispone de las mismas y “corre” con su organización y distribución según las necesidades de la Nación y le brinda la potestad de declarar la guerra y ordenar represalias “con autorización y aprobación del Congreso”.
Los constitucionalistas han debatido acerca del verbo “sostener”, aunque ese debate no estuvo presente en las reuniones convencionales de 1994, donde las fuerzas partidarias no quisieron abrir un debate sobre el tema que siempre es desechado con el conveniente argumento “no es tiempo para esa discusión”.
Relaciones
Las relaciones entre el poder político y la Iglesia en la Argentina atravesaron la tormenta del choque entre el obispado y el presidente Julio Roca a fines del siglo XIX con la ruptura de relaciones entre la Argentina y el Vaticano y el más duro de mediados de los años ’50 entre la cúpula católica y el presidente Juan Perón, que culminó con el apoyo eclesiástico al golpe de estado de septiembre de 1955. Alfonsín tuvo roces y choques con la jerarquía eclesiástica, a partir de la ley de divorcio. El más espectacular fue la contestación del Presidente al entonces obispo castrense, nada menos que en el altar de la iglesia Stella Maris, sede de su episcopado.
Los presidentes kirchneristas se enfrentaron al obispo castrense Baseotto en 2005 a propósito de del uso de preservativos en prevención del VIH, cuando ese prelado planteó “el lanzamiento al mar” del ministro de Salud, Ginés González García. La educación sexual y la discusión sobre el aborto marcaron diferencias. Y tuvieron cruces con el entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio, quien como Papa se convirtió en abanderado de derechos sociales y las diferencias pasaron al olvido.
Subsidios
Las relaciones entre Estado e Iglesia Católica se vuelven tórridas cuando se trata de los subsidios a la enseñanza privada y los vínculos de aquella con las FFAA
En 1957, el golpe de la “Revolución Libertadora” instituyó el Vicariato Castrense reuniendo a las Vicarías del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, por un decreto firmado el 28 de junio de 1957. En 1986 el Papa Juan Pablo II elevó la Vicaría a Obispado Castrense. Los vínculos de muchos sacerdotes y prelados de esta sección de la Iglesia Católica con las acciones represivas ejecutadas por la última dictadura plantearon un conflicto no saldado al día de hoy. El Papa Francisco designó como Obispo Castrense a Santiago Olivera (quién no pertenece al perfil litúrgico de, por ejemplo, el recientemente designado arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva) para conducir a los 184 sacerdotes de la diócesis.
Por ello, fue significativa la palabra del ministro de Defensa, Jorge Taiana, en la 31 Conferencia del Clero Castrense realizada a mediados de junio. Taiana realizó una exposición que eludió eventuales conflictos y buscó líneas de convergencia. Así manifestó a los más del centenar de capellanes y al propio Obispo Olivera que “que es importante recordar que los jóvenes están inmersos, cada vez más, en una cultura cada vez más individualista, materialista y consumista”, una afirmación que distó de estar enfrentada al pensamiento del clero que lo escuchaba. También buscó otro punto de confluencia al indicar que “no podemos imaginar a un integrante de las FFAA actuar sin un concepto básico de solidaridad para su labor y para actuar junto a sus compañeros y creo que es parte de su tarea transmitírselos”. El cónclave analizó, muy oportunamente, el libro “La verdad los hará libres” editado por la Conferencia Episcopal Argentina y la Universidad Católica Argentina con los resultados de la investigación oficial de la Iglesia Católica en la Argentina sobre la responsabilidad de la misma en relación a los hechos represivos ejecutados por la última dictadura. ¿Se abrirá una nueva etapa en las relaciones Iglesia Católica, FFAA y Estado Argentino? Ello dependerá, en mucho, del resultado de las próximas elecciones nacionales.










