Por Arturo Brooks
No todos los días la policía irrumpe en una sesión científica y expulsa a la mitad del público. Eso es lo que ocurrió el 16 de junio en el Centro de Convenciones y Exhibiciones de Boston durante una ronda de presentaciones científicas. En ella participó el español Juan Carlos Izpisua Belmonte, especialista en tecnología de «rejuvenecimiento» de Altos Labs, una secreta y acaudalada startup antienvejecimiento. Al interrumpir a otro orador en mitad de su intervención, los agentes ordenaron a quienes no tenían asiento que se marcharan, después de que una multitud desbordada empezara a forcejear por los pasillos en busca de un sitio. El alboroto demuestra el entusiasmo que suscita el descubrimiento de los “secretos de la vida” por parte de los investigadores. Algunos, como Belmonte, afirman que acabarán utilizando la tecnología molecular para prolongarla 40 años o más, según ha anticipado recientemente. La reunión de Boston ni siquiera trataba sobre combatir al envejecimiento. Era una convención de especialistas en células madre. La idea de estos investigadores es imitar en el laboratorio el modo en el que las células humanas se desarrollan durante el embarazo para desempeñar sus funciones especializadas. Sus resultados ya incluyen organoides que crecen hasta parecerse a cerebros fetales y células de retina generadas para inyectarse en los ojos de personas ciegas, con resultados iniciales prometedores. Sin embargo, aunque los investigadores de células madre quieren emular los programas moleculares que utilizan los cuerpos para desarrollarse, los nuevos descubrimientos podrían permitir a los investigadores rebobinar ese mismo proceso y rejuvenecer a animales mayores. Belmonte fue contratado por Altos Labs, una empresa creada por multimillonarios para desarrollar tecnología de rejuvenecimiento. Con 3.000 millones de dólares en fondos iniciales, Altos Labs es una de las empresas biomédicas mejor financiadas de todos los tiempos. Y además paga a sus mejores empleados sueldos de 1 millón de dólares y duplica lo que pueden ganar los científicos nóveles. Para rejuvenecer las células Belmonte ha explorado un método de reajuste del epigenoma llamado reprogramación. Durante su charla, repasó ejemplos de cómo las células reprogramadas se vuelven más resistentes al estrés y a los daños. Además, en conjunto parecen más jóvenes. Después de presenciar el tumulto de estudiantes de doctorado y postdoctorados, es fácil imaginar disturbios en las calles si la ciencia llega a descubrir la cura para el envejecimiento, que será un tratamiento carísimo y para ricos.










