Hojas Sueltas… Sobre las PASO

Alfredo Serrano

No siempre una comparación simplificadora con el pasado es útil para entender una situación compleja en el presente. Este tipo de atajo sin matices es muy mal consejero para realizar cualquier análisis de la realidad política. Según la Real Academia Española, la episteme es el conjunto de conocimientos que condicionan las formas de entender e interpretar el mundo en determinadas épocas. Y por tanto si se obvia este contexto estaríamos cometiendo una suerte de epistemicidio a la hora de comprender un concepto, una idea o una herramienta. En el caso argentino, con las elecciones PASO que tendrán lugar este 13 de agosto, caeríamos en este tipo de error si las comparáramos “frívolamente” con lo que pasó en el año 2019. De ninguna manera, como sí ocurriera hace cuatro años, las PASO 2023 fungirán como primera vuelta. Esta elección es una etapa previa a la primera vuelta y tendrá otro sentido. Hay razones de peso que tienen como factor común el alto grado de fragmentación política e incertidumbre que atraviesa el país. En esta cita electoral no hay dos opciones competitivas sino tres. En la última encuesta Celag (2.000 casos presenciales) advertíamos que existía un empate técnico entre tres fuerzas políticas, que además experimentan estadios y desafíos muy distintos entre sí. Seguramente, el electorado llegará a las PASO sin tener una opinión formada definitiva y, en consecuencia, no será hasta la primera vuelta real cuando vayan a votar en un modo más categórico. Esta falta de certezas marca un contexto que condiciona las PASO de este año y no las hace comparables a las de 2019. En aquella ocasión, la contienda se circunscribía nítidamente a una confrontación de dos modelos, lo que hizo el macrismo y lo que podría hacer el kirchnerismo ampliado. Nada que ver con lo que sucede hoy. Apareció Milei defendiendo un nuevo proyecto político. Al interior de Juntos por el Cambio se abren dos vías, la que tiende a ultraderechizarse y la que busca pescar en un centro inexistente. Por su parte, el radicalismo está envuelto en un mar de ambigüedades: el peronismo antikirchnerismo sin saber cómo jugar. Y en el otro lado, lo que era el Frente de Todos buscando ordenarse sin Cristina como candidata, pero sí como centralidad, con el massismo adentro sin estar claro cuál es su rol y con un sector peronista queriendo tener su propio lugar.