El sueño cumplido

MARCELO SGALIA (redacción de la calle)

Esa silla no sabe de límites. Esas muletas caminan por el barrio cada tarde. En aquel aro de la esquina donde vive, un gurí encesta lo que soñó. Definitivamente el deporte es un hermoso lugar para cumplir los sueños. Thiago Martínez, que hoy tiene 20 años, soñó una vez antes de cumplir los 12, que un día jugaría en la Selección Argentina. Desde esa noche, su sueño se volvió una meta y esa meta se transformó en un camino. Thiago se cansó de repetir a quien quisiera escucharlo en los últimos 8 años que su sueño era ese, tan simple y tan difícil: “Quiero jugar en la Selección”. Como nos inspiró Alejandro Dolina en aquellas crónicas donde un Angel Gris repartía sueños por el barrio mientras la gente dormía, Thiago se sacrificó por el suyo. Hace algo más de dos se empezó a codear en el CeNARD con los primeros entrenamientos con la Selección Nacional de Básquet Adaptado, con una una historia que para contar.
La vida le quitó a Thiago Martínez la posibilidad de caminar como la mayoría. Esa discapacidad hizo más fuerte ese sueño. Thiago, un gurí de esta ciudad que es hincha de Parque Sur, que ama el deporte, que hizo natación y atletismo, que participó siempre en los últimos años de los Juegos Evita vistiendo los colores de nuestra ciudad y esta Provincia, va impulsado en sus muletas y una silla de ruedas a jugar a lo que ama: el básquet. Soñó con este presente en la albiceleste, con la misma pasión hacia la que caminó tantas tardes rumbo al playón del club Libertad, para tirar al aro con sus amigos del 150, 192, 110 Viviendas y los demás barrios que los unen en el ingreso a la ciudad.
Thiago nació a los 7 meses de parto normal y al mes de vida de estar internado sufrió un paro respiratorio. En ese momento la única certeza de su madre era que tenía un bebé prematuro. Con el crecimiento, unos meses antes que cumpla un año, notaron en sus posturas que algo más había. Comenzaron los viajes por clínicas y hospitales. Paraná, Crespo, Puiggari. Terminó en el Garraham, donde lo estudiaron. En una resonancia se encontró que tenía un derrame en el cuerpo calloso del ventrículo izquierdo que le complicó su motricidad y le impidió el desarrollo de los músculos de los pies. Thiago pasó por muchas cirugías a lo largo de su vida. Conoce los quirófanos como las canchas de básquet. En ellos aprendió a corregir su postura. Columna, cadera, tornillos y planchuelas en los pies. Y mucha kinesiología hasta lograr su movilidad actual.
“Siempre lo llevó muy bien, él lo cuenta en forma natural, para él nunca fue un límite de nada, se maneja solo como cualquier chico y se integró siempre en todos los lugares que quiso. Nosotros siempre lo afrontamos como algo natural y con absoluta normalidad”, contó Silvina, su mamá. “Thiago es un nene muy independiente, anda solo, resuelve sus problemas, es muy responsable de sus entrenamientos y sus actividades. Sólo te pide que lo lleves o busques cuando el colectivo no lo deja cerca”, agregó su madre, que siempre estuvo al lado de él.
Thiago es otro ejemplo vivo del deporte uruguayense, del gurí de barrio, amateur, del sacrificio y las barreras que ponemos ante la discapacidad, el de miles de chicos y chicas de los Juegos Evita. Ese gurí que camina en muletas, ese gurí que juega al básquet adaptado para la Alianza de Concepción y Villa Elisa, ese gurí que dio ventajas por no poder pagar una silla de ruedas profesional, ese gurí a la que clubes como Parque Sur y Rivadavia les abrieron sus puertas para que pueda entrenar en las últimas semanas, ese gurí que fue a la ventanilla de la Terminal hace dos años para pagar de sus ahorros los pasajes para ir al CeNARD, el mismo día que se enteró de la convocatoria.
“Desde que tengo uso de razón siempre quise jugar en la Selección Argentina”. Ayer se consagró campeón Parapanamericano con la Selección, en Bogotá. Se abrazó a esa medalla de oro, que tanto soñó. La pasión de estos deportistas, la naturalidad con la que se sobreponen a tantas barreras a diario y el apoyo de sus íntimos terminó ganando en este caso. Pero las derrotas no se cuentan tantas veces porque no llegamos ni siquiera a conocerlas.
Hace dos años me dijo: “Ahora desperté de mi sueño. Yo quería estar en la Selección y no voy a dejarla pasar. Lo voy a disfrutar, aprender y dejar todo para esto. Es mi sueño y quiero viajar para jugar por la Selección”. Hoy es campeón con Argentina, en básquet adaptado. Es Oro en los Parapamericanos de Colombia.