Pidieron 15 años de cárcel para Sergio José Arrúa

Familiares de la víctima pidieron justicia por el crimen.

La fiscal Gabriela Seró y el defensor Pablo Sotelo llegaron a un acuerdo, que debe ser homologado por el juez el 6 de junio.

Durante la mañana de este jueves se desarrolló en Concepción del Uruguay un juicio abreviado contra Sergio José Arrua, de 20 años y apodado “Tuki”, acusado de matar a Franco Bassini, de 24 años, durante la mañana del 19 de diciembre de 2021. Tras la audiencia las partes acordaron una pena de 15 años de cárcel para el asesino, lo cual deberá ser homologada por el juez Fernando Martínez Uncal el próximo 6 de junio.
La investigación realizada por la fiscal Gabriela Seró pudo comprobar que durante la fecha mencionada, aproximadamente a las 7:35 horas, Bassini caminaba en dirección a su domicilio por calle Mitre y al llegar a la intersección con calle Hernández, Arrúa lo increpó preguntándole por qué lo miraba pesado. La víctima contestó que no quería tener problemas, pero de todas formas comenzó un ataque fatal.
Según información a la que tuvo acceso LA CALLE y que fue expuesta durante el juicio de ayer, Arrúa extrajo un arma blanca tipo cuchilla de carnicero que tenía una hoja filosa de 30 centímetros. Franco empezó a correr para intentar escapar del atacante, durante la carrera cayó al piso y recibió dos puñaladas; las cuales produjeron una herida en la región glútea derecha y una segunda lesión transfixiante en vena femoral común. Tras el ataque Bassini fue traslado al Hospital Urquiza, donde murió a las 10:30 horas mientras era operado. Sufrió un paro cardíaco con el óbito del paciente por descompensación hemodinámica, lo que se conoce como un sangrado profuso.
El hecho, que en su momento conmocionó a la opinión pública uruguayense, quedó registrado en cámaras de seguridad de la zona; lo que facilitó la inmediata identificación del acusado. Debido a esto y tras la conducta descripta, Arrúa fue acusado de homicidio simple.
El acusado fue defendido por el abogado Pablo Sotelo, quien para evitar una condena mayor, convenció a su defendido de transitar el camino del juicio abreviado; donde Arrúa debió confesar la autoría material del crimen.