El cineasta ruso, Kirill Serebrennikov, posa en su departamento, en Berlín, rodeado de unos 2.500 libros que consiguió llevarse consigo cuando huyó de Moscú. Serebrennikov es uno de los cineastas rusos más importantes de la actualidad y un director de teatro y ópera aclamado en todo el mundo. También es un opositor feroz al gobierno de Vladimir Putin. Pasó tres años en arresto domiciliario tras ser condenado por un delito de fraude financiero, aunque los verdaderos motivos de su condena parecen haber sido sus opiniones sobre la anexión de Crimea por Rusia y otros asuntos del país como la persecución de la comunidad LGTBI. La invasión de Ucrania fue la gota que derramó el vaso y desencadenó su éxodo y el de cientos de intelectuales de Rusia. El fotoperiodista ganador del Premio Pulitzer, Serguéi Ponomarev, ha iniciado un proyecto para retratar a estos emigrados dispersos por el mundo. Le llevará 5 años.









