Hojas sueltas… Sequía inducida

Pedro Peretti

Del último panorama agrícola semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario se desprende que la actual sequía en el país es una de las peores de los últimos 60 años, y puede llegar a ser la peor de la historia. En este contexto, lo que sabemos con precisión es que tendrá implicancias directas no sólo en la recaudación fiscal sino en toda la actividad económica en todo el interior del país. Se puede prever el impacto tremendo que tendrá porque estamos hablando de la peor cosecha de los últimos tiempos, pero también porque esta sequía afecta una zona muy amplia aunque de manera despareja. En algunos lugares afectó muchísimo y en otros no. Por ejemplo, en el sur de Santa Fe hay productores que hace dos años que no cosechan. Yo mismo soy uno de ellos. Se estima que ha quedado un millón de hectáreas sin sembrar en la pampa húmeda. Los cultivos más afectados son la soja de primera y segunda y el maíz de primera y segunda. Tampoco hubo cosecha de trigo, algo que todos deberíamos relacionar de manera clara y simple con el asunto de la caída de divisas y el aumento del precio del pan y de la harina. Sin embargo, los medios y la oposición mienten a sabiendas para culpar al gobierno por esos incrementos en los productos básicos de la canasta. No obstante, lo que ofende a la inteligencia de los argentinos no son sólo esas maniobras políticas, sino que se asuma esta situación como una catástrofe natural. Es una catástrofe natural, desde luego… ¡pero inducida! Una de las causas es el cambio climático y la tremenda deforestación que hay en el cono sur, del Amazonas y también en la Argentina. Acá se sigue deforestando ilegalmente, los gobiernos provinciales no actúan con energía, sino que premian con exenciones impositivas “a los productores damnificados”, muchos de los cuales, da la casualidad, son quienes han contribuido a la generación de esta sequía. Además, son los responsables de la contracara de la sequía: las inundaciones. Algunas ya han golpeado en varias ocasiones grandes extensiones en la pampa húmeda y los estudios anticipan que serán más graves en el futuro. El Gobierno anunció esta semana que dispondrá “medidas excepcionales” para los productores afectados por la sequía. Por primera vez en 3 años reconoció que hay otros interlocutores en el sector agropecuario. Era tiempo.