Carlos Heller
Para fortalecer la posición de Reservas Internacionales netas, se reactivó el swap existente con el Banco Central de la República Popular de China. De los U$S 18.000 millones del swap, U$S 5.000 millones pasaron a ser considerados de libre disponibilidad: de ellos ya se utilizaron U$S 3.000 millones y en las próximas semanas se habilitarían dos nuevos tramos de 1.000 millones cada uno. Esta operación contribuye a nutrir la oferta de divisas para hacer frente a las operaciones en el mercado de cambios. Asimismo, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó un préstamo de U$S 400 millones para beneficiar a 2,4 millones de familias argentinas en situación de vulnerabilidad. Estos fondos se suman a los del Banco de Desarrollo de América Latina (ex CAF), que en el mes otorgó U$S 840 millones. Además de la sequía, otro aspecto del frente externo que hay que seguir de cerca es la suba de tasas de interés en las principales economías del mundo, que nos afecta directamente por la vía del costo financiero de la deuda con el FMI, aunque indirectamente también lo hace por la vía de un menor crecimiento y comercio global. La Reserva Federal de Estados Unidos volvió a incrementar su tasa de referencia, esta vez 25 puntos (hasta un rango de entre el 4,75% y 5%). La suba de tasas ha tenido efectos más allá del control buscado de la inflación, y no es ajena a los problemas financieros que surgieron en los países centrales. Esta crisis se inició con la quiebra de dos bancos estadounidenses (problema que se extendió al Credit Suisse), que habían incurrido en prácticas especulativas, aprovechando la alta liquidez. El contexto de desregulación del sistema financiero en EE.UU. que se retomó en 2018 a partir de una norma de la administración de Donald Trump, también fue responsable en gran parte de la suerte de estos bancos. Respecto a este tema, el senador estadounidense Bernie Sanders señaló recientemente: “Es el momento de derogar esa ley (…), de atender las necesidades de las familias trabajadoras y no de los capitalistas buitres”. Y agregó: “No podemos seguir teniendo más y más socialismo para los ricos e individualismo rudo para todos los demás”. Una frase que calza a la perfección para concluir que el problema de fondo está en la discusión por el modelo. Argentina no se puede permitir repetir viejas experiencias neoliberales.










