Los niños corren alrededor de la enorme fuente de agua en el centro del patio del Museo Nacional de Antropología de México. “El Paraguas” es en realidad una columna de hormigón armado de 12 metros de altura que soporta un techo de 2.000 toneladas, a base de vigas y tensores de metal que se sujetan de los edificios contiguos. Es posible que este sea el museo con más tesoros en exposición por metro cuadrado de todo el continente, y su colección son piezas de arte per se, como lo es también su icónica fuente. Porque El Paraguas no tiene sólo una función estructural, ni ornamental. Es todo a la vez: estructura, arquitectura y símbolo. Su techo protege del sol y los aguaceros que durante siete meses golpean la ciudad de México. Y esculpidos en su revestimiento de bronce están los puntos cruciales de la historia del país: el encuentro de dos culturas, la Conquista, Independencia, Reforma y Revolución Agraria.









