En su discurso, el jefe de Estado defendió su gestión, cuestionó al Poder Judicial y reclamó que sea investigado a fondo el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner.
El presidente Alberto Fernández destacó este miércoles que llevó su pedido por la «paz» en el mundo a todos los ámbitos internacionales en los que participó, en un «marco» en que el país transita el año en que se cumplen los 40 años de la democracia recuperada.
Afirmó que la guerra en Ucrania «asomó inexplicablemente hacia una invasión militar y fue escalando de tal modo que al día de hoy desconocemos el desenlace del conflicto». «Los 40 años de vigencia de la democracia constituyen el período más extenso de nuestra historia», resaltó el mandatario en su discurso ante la Asamblea Legislativa, en la apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación.
Fernández afirmó también que Argentina ha sostenido su institucionalidad y eso es un logro del que debemos se debe estar orgullosos. Pidió un reconocimiento para las “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los veteranos de la Guerra de Malvinas”.
En un párrafo pidió a la Corte Suprema de Justicia que investigue el atentado sufrido por la vicepresidenta, Cristina Fernández, y apuntó a los medios opositores por generar «un sistema de concentración de medios que expresan intereses opositores al Gobierno que ocultan o tergiversan información a sus lectores». Con dos integrantes de la Corte Suprema de Justicia en el recinto el presidente pidió a la Justicia que “profundice la investigación” del intento de magnicidio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, “juzgue y condene a los que fueron a los autores materiales e intelectuales de ese intento de homicidio”.
El presidente renovó el reclamo de soberanía argentina sobre las islas Malvinas, tras haberse cumplido el año pasado 40 años del conflicto bélico que enfrentó a la Argentina con el Reino Unido. Asimismo, sostuvo que el Gobierno tiene la «obligación» de «construir una mayoría que impida convertir este horizonte de progreso» en «aquella Argentina de endeudamiento, cierre de empresas y fugas de capitales, en la que millones de compatriotas parecen sobrar».










