Por Carlos Heller
El litio es y será cada vez más un recurso estratégico en el desarrollo de nuevas tecnologías y en la transición energética y los esfuerzos por la descarbonización y la mitigación del cambio climático en el mundo entero. Por este motivo, su valor en el mercado y su demanda comenzó una curva exponencial y sostenida en la última década. Podemos ver indicios de esto tanto en las inversiones reales que están realizando los gobiernos de países desarrollados, como en las que hacen grandes corporaciones en los yacimientos existentes. El litio debe ser entendido como recurso natural estratégico, dado que tiene una existencia limitada, un valor acotado en el tiempo por ser no renovable, y también es un componente esencial para el desarrollo de tecnologías de punta. En Argentina tenemos una de las mayores reservas de litio del planeta. Resulta indispensable avanzar en una legislación que proteja nuestros recursos litíferos, de forma de privilegiar los procesos de industrialización del mineral, fomentar a las empresas de capitales nacionales, y garantizar el uso sostenible en el tiempo, con los menores impactos ambientales y sociales, entre otras cuestiones. Con estas premisas, Juan Carlos Junio (diputado nacional mandato cumplido) y quien escribe, como representantes del Partido Solidario, junto con otros diputados de lo que hoy es el Frente de Todos, en 2014 presentamos un proyecto que apunta a la orientación mencionada en el párrafo anterior.
La tarea a encarar es tan importante y tan grande que requiere de la participación del Estado Nacional para establecer los instrumentos para la exploración, explotación, industrialización y comercialización del litio y sus derivados. Esta propuesta reconoce los derechos de las provincias, y propone incorporarlas en la gestión nacional de los recursos litíferos, de tal forma que no se vean alterados los beneficios económicos que éstas perciben.
Más aún, estamos convencidos de que con un desarrollo a nivel nacional, dichos beneficios aumentarían significativamente, no sólo para las provincias, sino para toda la economía. Estas son algunas de las ideas que creo necesario comenzar a discutir, para ir formando, con la urgencia del caso, los consensos para que nuestro país posea una ley que regule el fuerte crecimiento que se espera de este importante mineral y todos sus derivados, y para que la mayor parte de los recursos generados queden en el país. Se estima que para 2027 las exportaciones de litio argentino ascenderán a 4.000 millones de dólares.










