Los residentes limpian el sedimento en la ciudad portuaria de Napier, en la costa este de la Isla Norte de Nueva Zelanda, tras el paso del ciclón Gabrielle. Al menos cinco personas han muerto y, hasta este jueves por la tarde, 1.440 se encontraban desaparecidas y otras 2.005 se consideraban “no contactables”, después de que el evento meteorológico más importante en un siglo golpeara al país. El nuevo primer ministro, Chris Hipkins, aseguró que “la gravedad y el daño que estamos viendo no se han experimentado en una generación”, al anunciar el estado de emergencia nacional debido a los daños en la infraestructura y las viviendas causado por “un desastre natural sin precedentes”. Unas 10.000 personas han sido desplazadas y grandes áreas que permanecen inaccesibles y aisladas de las telecomunicaciones. Las autoridades describen el ciclón como un evento de la escala del terremoto de Christchurch en 2011.









