Hojas sueltas… El mes de Lula

Por Alfredo Serrano

Lula da Silva cumple su primer mes de Gobierno con un reto fundamental: emprender un proceso de redemocratización del país luego de 4 años de Jair Bolsonaro. Esta “transición democrática” implica que el presidente, y los 12 partidos de la coalición de Gobierno, deben encarar al menos tres cambios: una renovación de la cultura política, transformaciones en las reglas institucionales y progresivos pactos democráticos que aseguren una nueva dinámica política, muy afectada por la impronta bolsonarista.
Las primeras medidas de política quedaron opacadas por la relevancia de un problema urgente a ser resuelto: la cuestión militar y la difusa línea de actuación entre las FF.AA. y la Policía ocurrida durante el 8 de enero. Sobre el episodio, es importante distinguir lo siguiente:
No fueron sólo actos vandálicos en Brasilia. Se recolectaron varios indicios de movimientos en simultáneo como sabotajes en torres de energía eléctrica en diferentes puntos del país para inducir el “caos social” y forzar un papel dirimente a las FF.AA.
No hubo tan sólo un problema de insubordinación de la Policía Militar de Brasilia, o desavenencias entre la Fuerza Nacional y el Batallón a cargo de la protección del Palacio do Planalto; faltaron otras logísticas administrativas. La intentona golpista modificó los términos y prospectivas de cómo se daría esa “transición”. Antes del intento de golpe, la transición se realizaría de forma progresiva, en base al gradualismo y manejo no confrontacional con el militarismo heredado del bolsonarismo; esto tuvo que reconsiderarse. Luego del 8 de enero se modificó la orientación, el carácter y la velocidad en la toma de decisiones del Gobierno. Hace pocos días Lula cambió al comandante en jefe del Ejército. Si bien la cuestión militar eclipsó este primer mes de mandato, también sobresalen algunas políticas. Lula decretó la emergencia sanitaria en las zonas indígenas Yanomami, en Roraima; otorgó su primera entrevista como presidente a la cadena GloboNews, con definiciones relevantes sobre la independencia del Banco Central, lo que le valió una baja al día siguiente en el índice Ibovespa. Fernando Haddad, junto con Luiz Marinho y Flávio Dino fueron quizás los ministros más activos en el despliegue de las acciones de Gobierno, en parte, porque fueron los encargados de definir cuestiones concretas y avanzar en una dirección: confirmar la corrección del impuesto a las ganancias, el aumento del salario mínimo y el control sobre los precios de Petrobras.