Hojas Sueltas… Cementerio de Concepción del Uruguay

En búsqueda de que la verdad triunfe, y vuestro prestigioso periódico se convierta en la voz incorruptible de alguien que se siente profundamente herido, relataré a continuación mi experiencia personal con el Cementerio Municipal de esta ciudad. En el mismo existe un sepulcro adquirido a perpetuidad por mi padre y su hermano mayor, Juan y Fernando Bruzera Gabioud. En el año 1923 sepultan en ese lugar a su hermana, Rosa Bruzera Gabioud.
En 1926 fallece mi Abuela María G. Gabioud de Bruzera y también pasan sus restos a ser sepultados en el mencionado lugar. En 1928 fallece mi Abuelo Don Juan Bruzera y recibe la misma sepultura.
Al año siguiente, muere un nieto suyo, Otto Juan Bruzera y se repite el procedimiento, basado en el criterio que primó en sus orígenes para lo que fue adquirido ese espacio. Pasaron luego 55 años sin que los restos de ningún otro miembro de la familia Bruzera fuera depositado en ese lugar.
Sin embargo, el 4 de marzo de 1984 el mencionado sepulcro fue abierto para depositar los restos de una de la hermanas Elvira Margarita Bruzera. A partir de ese momento, seguramente con la concurrencia de algún funcionario, imprevistamente se cambia la titularidad de dicho sepulcro, transferencia de propiedad que ningún Bruzera autoriza, dejando el sabor de un silencio profundo y cómplice de las autoridades, quienes permiten que ocurra algo que está mal, ya que nadie tiene derecho a desconocer a sus originarios propietarios, porque tanto los hijos de Juan Bruzera como de Fernando Bruzera nunca han tenido, ni tienen, la voluntad de modificar la voluntad, la memoria o lo hecho por ellos.
Alzo mi voz para que a quien corresponda se haga responsable de tamaño atropello anulando el error cometido. Usted, que está leyendo estas últimas líneas, ¿está seguro que sus muertos descansan en Paz en el Cementerio Municipal de Concepción del Uruguay?

Jorge Osvaldo Bruzera Positieri.