Hojas Sueltas… Éxito y felicidad

Por Arturo Brooks

A casi todo el mundo le gustarían dos cosas de sus trabajos y carreras: éxito y felicidad. Quieren hacerlo relativamente bien, recibir un reconocimiento justo por sus logros, disfrutar de su trabajo tanto como sea posible y, como resultado, ser más felices como personas. Estos son objetivos razonables, pero pueden ser mucho pedir. Algunas personas ambiciosas y trabajadoras los simplifican de una manera lógica: primero buscan el éxito y luego asumen que el éxito los llevará a la felicidad. Pero este razonamiento es erróneo. Perseguir el éxito tiene costos que pueden terminar reduciendo la felicidad, como muchos adictos al trabajo solitarios y amargados lo demuestran.
Esto no quiere decir que se tenga que elegir entre el éxito y la felicidad. Se pueden obtener ambos. Pero hay que invertir el orden de las operaciones: en lugar de intentar primero conseguir el éxito y esperar que lleve a la felicidad, tendríamos que empezar por trabajar en nuestra felicidad, lo que aumentará nuestro éxito.
Las empresas incluidas en la lista de las “100 mejores empresas para trabajar” de la revista Fortune registraron un aumento promedio del 14% en el precio de las acciones todos los años entre 1998 y 2005, en comparación con el 6% del mercado general. Y como han demostrado los datos de Gallup, en las empresas con niveles altos de compromiso con sus trabajadores (empleados que informaron sentirse escuchados, respetados y estimulados intelectualmente) registran que el 73% de su gente se desempeña por encima del promedio de la compañía, y el 78% por encima del promedio de la industria.
Tendemos a creer que los aumentos salariales, especialmente los grandes, tendrán un efecto importante y duradero en la satisfacción laboral. Sin embargo, los datos nos cuentan una historia diferente. En 2017, los investigadores rastrearon el salario y la satisfacción laboral (en una escala de 0 a 10) de 35.000 trabajadores alemanes durante varios años. El estudio encontró que la anticipación de un aumento salarial del 100% aumenta la satisfacción laboral en aproximadamente un cuarto de un dígito en el año anterior al aumento. Pero ese efecto no se mantiene. Supongamos que tu satisfacción laboral es de 6 sobre 10. Si tu jefe duplica tu salario, la llevará a alrededor de 6,5 pero luego tu satisfacción volverá a bajar a alrededor del 6,2. Tal vez esta no sea la mejor estrategia para ayudarte a amar tu trabajo.