Aunque los beneficios de la equinoterapia, para mejorar la funcionalidad motora en niños con síndrome de Down, no está demostrada científicamente porque no hay información a escala, la evidencia estadística sobre sus efectos positivos para el equilibrio es más que significativa. Los estudios comparativos con otras formas de terapias físicas, por el momento, son insuficientes para contrastarlos y obtener resultados objetivos y tangibles. Pero hay otras evidencias que por intangibles que parezcan, validan una práctica que se ha venido realizando con éxito desde principios del siglo XX. Ya en 1917 la equitación era utilizada en el Hospital Universitario de Oxford, donde se atendían hridos de la Primera Guerra Mundial. Los movimientos rítmicos del caballo influyen efectivamente sobre la función motora de quien lo monta, por no hablar de la felicidad de interactuar con ellos y el vínculo emocional que se crea.









