El torero Josu de la Calzada se viste antes de la corrida de la tarde, en Miranda del Castañar, Salamanca. La tauromaquia es una tradición controvertida en España y esta temporada que se apresta a finalizar, ha estado rodeada una vez más de masivas protestas pidiendo su abolición. Una ley reciente reconoce a los animales como “seres sintientes” a todos los efectos legales y ya no pueden calificarse como objetos. Pero otra reafirma la legalidad de la lidia y fomenta su “protección en todo el territorio nacional”. Con excepción de Canarias, las corridas de toros están permitidas y son legales en toda España. El Tribunal Constitucional anuló la prohibición del Parlamento de Cataluña por entender que la tauromaquia es competencia del Estado y no de la administración de la Generalidad catalana. Para consuelo de unos, o preocupación de otros, sólo el 9% de la población española ha asistido a las corridas de toros en los últimos años.









