Nancy Bitenberg (*)
Hace tanto que no escribo que hoy me decidí. Nunca es tarde. Sólo hay que tomar la decisión. Impulsar en nuestras rutinas diarias distintas actividades que lleven a que nos desarrollemos en todo sentido, y esto último refiere al proceso evolutivo de nacer, crecer, vivir y morir, pero no sólo con dignidad, sino siendo… proyectando y no ser por estar. Este juego de palabras, implica una transformación interna, que empieza por nosotros y continua por la sociedad toda. Para estimular nuestros sentidos y para que el cerebro trabaje, qué mejor hacerlo que jugando, estudiando, mirando, escuchando, charlando. Pero todo a su justa medida… tampoco sobrepasarnos. Cada uno sabe hasta dónde llegar, pero hay que compartir lo que realizamos con los demás. ¿Seremos capaces de aceptar que el otro nos ponga límites? Debemos aprender a valorar que nuestra mente merece ser atendida para evitar que nos sucedan episodios de pérdidas de memoria muy seguidos, que deriven en dificultades para razonar, o que nuestras conductas se modifiquen. Si de jóvenes nos cuidamos, a partir de los 65 años se podrán controlar más fácilmente los factores que llevan a las demencias. Estos serían: Una dieta sana con todos los nutrientes. No beber alcohol. Comer sin sal. Controlarse la presión y evitar que los niveles de azúcar sean elevados. Dormir bien, cuidarse lo más posible de los accidentes (usar cascos al ir en moto, evitando los traumatismos de cráneo, por ejemplo). Todas estas cosas simples ayudan de una forma significativa, no se trata de pequeñas ganancias marginales, se trata de ganarle años a la vida, con mejor calidad de vida. Aunque, eso sí, tengamos en cuenta que si tenemos factores genéticos que influyen en nuestro estado de salud, sólo podemos aceptarlos ya que no modificarlos. Lo que trato de comentarles, es que todos estamos expuestos y podemos sufrir demencia. Pero está en nosotros ayudar para que, si llegara a ocurrirnos, sea leve y no provoque grandes alteraciones en nuestras actividades cotidianas, ni nos obligue a depender de otros. Y que es mejor ser libre y tomar nuestras decisiones para procurar estar bien. Entonces, en lugar de vermouth con papas fritas, en esta época: ¡manzana con miel! Y así seremos inscriptos en el libro de la vida por más años y más salud. Hasta la próxima.
(*) Médica General y Familiar, Geriatría. MP 9860. Preguntas y sugerencias para esta sección: (whatsapp) 3442 45-4077










