El atentado a Cristina Fernández transformó el escenario político

El alegato del fiscal Diego Luciani derivó en espontáneas concentraciones en todo el país, incluso en Concepción del Uruguay.

 Movilizaciones en todo el país luego del intento de asesinato a la Vicepresidenta. Los repudios, los silencios y el rol de la oposición. Las repercusiones en la provincia y en la correlación de fuerzas.

 Por Mariano Osuna



Miles de personas se manifestaron este viernes en las plazas argentinas en defensa de la Democracia, luego de los acontecimientos de la noche del jueves en la puerta de la residencia de la ex Presidenta, cuando Fernando André Sabag Montiel alzó un arma Bersa calibre 32 y gatilló dos veces con el objetivo de asesinar a Cristina Fernández de Kirchner, aunque la bala no salió porque no movió correctamente la corredera de la pistola. El único detenido, de 35 años, oriundo de Brasil, se negó a declarar frente a la jueza María Eugenia Capuchetti, aunque los primeros datos de la investigación arrojaron que Sabag Montiel poseía en su celular decenas de imágenes referidas al neonazismo, que tenía antecedentes penales por violencia y que en una de las locaciones allanadas se encontraron dos cajas de 50 cartuchos calibre 7,65, las mismas que fueron utilizadas para la pistola manipulada durante la noche del jueves.

El discurso del Presidente luego del atentado se retrasó más de una hora, generando el malestar del ministro Wado de Pedro.

Las primeras imágenes, posteriores al intento de magnicidio, detuvieron la respiración de millones de personas. Con las imposibilidades de hacer futurismo sobre escenarios que no se cumplieron, el asesinato a la Vicepresidenta hubiera desatado una guerra civil, en un contexto de fragilidad democrática en la región, entre lawfare y persecución política. En Argentina tuvo su punto culminante en la finalización de los alegatos del fiscal Diego Luciani en la causa conocida como Vialidad, que derivó en espontáneas concentraciones frente a la casa de la Vicepresidenta, especialmente en las calles Uruguay y Juncal, de la zona porteña de Recoleta, que se fueron replicando en todo el país, como también en nuestra provincia, por ejemplo, en Concepción del Uruguay, Paraná y Concordia.

Luego del dramático hecho, comenzó el repudio (casi) generalizado, la cadena nacional del presidente Alberto Fernández, la decisión que el viernes sea feriado y la confirmación de concentraciones en todas las plazas del país durante esa jornada. Como explicó la semana pasada nuestra columna, el factor Cristina, vinculado a la reacción social por las irregularidades del proceso judicial en la causa Vialidad, terminó de unificar a las patas más representativas del Frente de Todos, como también de darle un respiro a la centralidad del eje económico de los últimos meses, entre corridas bancarias, remarcaciones e inflación. Junto con la asunción de Sergio Massa en el Ministerio de Economía de la Nación, esa renovada visibilidad en los primeros planos de la Vicepresidenta, por las consecuencias de la causa conocida como Vialidad, robusteció políticamente a la coalición de Gobierno y generó una dinámica de movilización y politización que no se veía desde los tiempos de campaña de 2019. Esa unidad no significa la eliminación de las diferencias en diferentes ejes temáticos, muchas veces difíciles de conciliar, pero despierta del letargo a un oficialismo desmovilizado, que viaja con delay a las provincias y llega con muchas dificultades a las bases militantes. Fueron éstas últimas las que terminaron desbordando cualquier planificación de la dirigencia, se agolparon cada día en la residencia de la ex Presidenta y forzaron movilizaciones en provincias como Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. El intento de asesinato rebalsó la última gota de paciencia, que se vio reflejado en las concentraciones que se dieron durante toda la jornada del viernes, y que terminaron de transformar el escenario político.

Repudios

Antes y después de la cadena nacional, empezaron a llegar las expresiones de integrantes del Gabinete nacional, bloques del Congreso nacional, gobernadoras, gobernadores, intendentes, dirigentes de todo el arco opositor (con significativas ausencias como Patricia Bullrich o Javier Milei), el papa Francisco, la Corte Suprema de Justicia, las autoridades de las iglesias de las diversas religiones, periodistas, la CGT, organismos de derechos humanos, el sector empresario, organismos multilaterales, y presidentes de la región y del mundo.

Durante esa noche de jueves, el Gobierno nacional tuvo un profundo debate sobre el formato de comunicación del repudio al atentado, que retrasó por una hora el discurso del Presidente. Para ese entonces el ministro del Interior, Wado de Pedro, había volcado todo su enojo por las demoras en la reacción oficial frente a los acontecimientos, mientras el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, era apuntado por las desprolijidades de la custodia a la Vicepresidenta. Con sus matices, y pese a los debates propios del Frente, todos los dardos oficialistas apuntaron a Juntos por el Cambio y los sectores libertarios, a los medios de comunicación más importantes de Capital Federal, y al Poder Judicial, como responsables de la profundización de la grieta y la incitación constante a la violencia política.

En la principal alianza opositora, el debate interno profundizó el ruido que se venía acentuando por las diferencias entre los roles más moderados y más extremos frente al Gobierno nacional, y por las declaraciones disruptivas de Elisa Carrió con el objetivo de detonar cualquier puente posible con sectores neoperonistas opositores o desencantados con el Frente de Todos. El intento de asesinato a Fernández de Kirchner complejizó aún más esa desgastada unidad, que se encuentra agudizada entre los partidos fundantes de Cambiemos, pero fundamentalmente al interior de los dos partidos principales, como ocurrió en el fallido almuerzo de pacificación entre el ex presidente Mauricio Macri, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la titular del PRO, Patricia Bullrich, luego de los cruces por el operativo policial y el vallado en Recoleta. Pese a la negociación contrarreloj para consensuar un comunicado conjunto de repudio al atentado, el texto terminó guardado en borradores ante la presión de los sectores más duros, donde la ex Ministra de Seguridad llevó su postura hasta los límites de la coalición.

Unos y otros, oficialistas y opositores, se vieron las caras durante el día de ayer en una Sesión Especial de la Cámara de Diputados, convocada para la votación de una resolución que expresa su más enérgica condena y repudio al intento de magnicidio. Allí, el PRO votó el escrito y luego se levantó de la reunión, con el propósito de correrse, lo más lejos posible, de las oratorias que responsabilizan a sectores opositores, medios de comunicación y parte del poder judicial por ese escenario de violencia. También Javier Milei se retiró del recinto luego de su intervención, donde nuevamente esquivó cualquier repudio explícito al atentado de la noche del jueves.

Patricia Bullrich y Javier Milei brillaron por su ausencia a la hora de condenar el intento de asesinato a CKK.

Panorama entrerriano

Como detalló Punto y Seguido, la columna política de los domingos en Diario La Calle, el trayecto de la causa Vialidad, la vehemencia de los alegatos, la filtración de los vínculos entre el fiscal Luciani, el juez de la causa Rodrigo Gímenez Uriburu y funcionarios de Mauricio Macri, y el rechazo a la ampliación de la declaración de la defensa, terminó de acelerar el ritmo de la política entrerriana. En aquellos días, el gobernador Gustavo Bordet cuestionó ese proceso judicial, mientras 33 presidentes municipales hicieron lo propio en un documento nacional. En simultáneo se replicaron las primeras concentraciones en distintas localidades entrerrianas y se reunió el Partido Justicialista provincial para determinar una hoja de ruta, a tono con las movilizaciones nacionales, que previamente tenía como horizonte el día de ayer, donde había varias actividades programadas, como el congreso del PJ bonaerense con la participación de Cristina Fernández como única oradora o la movilización anunciada en Paraná hacia la plaza Alvear.

El atentado terminó acelerando los tiempos y los calendarios definidos para las manifestaciones. Concepción del Uruguay, Paraná, Gualeguaychú, Feliciano, Gualeguay, Concordia, Federal y Villaguay fueron algunos de los escenarios locales de las marchas durante la jornada de este viernes. El punto de encuentro elegido en La Histórica fue la emblemática plaza Ramírez, con la presencia de dirigentes del peronismo, organismos de derechos humanos, sectores sindicales y organizaciones políticas y partidarias. En la capital entrerriana, la convocatoria fue durante la tarde en la plaza Mansilla, ubicada frente a Casa de Gobierno. Una hora antes, Gustavo Bordet, acompañado por la vicegobernadora Laura Stratta, ministras y ministros, el intendente Adán Bahl y la presencia de diputados y senadores del Frente Creer, efectuaron una conferencia de prensa, manifestaron su repudio y convocaron a la movilización pacífica.

En las calles, además de la preocupación por lo sucedido a la Vicepresidenta, aparecen las consignas electorales de 2019.

En Juntos por el Cambio, los dos precandidatos lanzados a la gobernación, Rogelio Frigerio y Pedro Galimberti, evitaron hablar de atentado o magnicidio. El ex ministro del Interior de Mauricio Macri, se solidarizó con la Vicepresidenta pero solo se refirió a “una escalada de violencia”, mientras el Intendente en licencia de Chajarí habló “del esclarecimiento del hecho que involucra a la ex Presidenta”. En la Cámara Baja provincial, hubo un comunicado conjunto de los bloques legislativos, exigiendo la rápida investigación de los hechos, en defensa de la Democracia y de acompañamiento a Cristina Fernández, que solo tuvo la negativa de la diputada del PRO, Ayelén Acosta.

Rogelio Frigerio y Pedro Galimberti, evitaron hablar de atentado o magnicidio.

Más allá de la gravedad institucional del atentado, en un contexto donde se cumplen 40 años de la recuperación de la Democracia, la reacción popular puso en evidencia una correlación de fuerzas que se encontraba desmovilizada entre pandemias y sinsabores. Los hechos sucedidos en países vecinos como Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile y Brasil, ponen en evidencia la necesidad de fortalecer y dar contenido a los acuerdos democráticos indispensables para la paz social. En las calles, además de la preocupación por lo sucedido a la Vicepresidenta, aparecen las consignas que iluminaron el contrato electoral de 2019 y que tiene como fundamento los años de gobiernos kirchneristas. En ese contexto, con sus nuevas resignificaciones y con una perspectiva distinta de la correlación de fuerzas, se vienen semanas intensas del escenario político, que abre discusiones fundantes de los desafíos futuros de la sociedad, que atraviesan y traspasan los propios procesos preelectorales en curso.