La foto del día

Una mujer limpia restos de tomate de la puerta de su casa tras la fiesta de la Tomatina, en Buñol, cerca de Valencia. Cada año, el último miércoles de agosto, miles de personas visitan el pequeño pueblo para asistir a una batalla en la que todo el mundo se lanza tomates maduros. En esta ocasión se utilizaron 130 toneladas de tomates peritas, no aptos para el consumo, que seis camiones descargaron a lo largo de las calles que se transformaron en ríos de color rojo. Por primera vez en muchos años, la presencia de españoles superó a la de extranjeros debido a que no concurrieron turistas asiáticos a causa de la pandemia. Hace una década se impuso una limitación del aforo (22.000 personas este año), ante el continuo aumento de visitantes que generan unos 2 millones de euros a la región. Todo empezó casi por casualidad en 1945, de la mano de unos jóvenes aburridos que escandalizaron a sus vecinos con su ocurrencia.