Pedro Peretti (*)
El frustrado paro, político-partidario, que hicieron un grupo entidades gremiales del campo este miércoles debería hacer reflexionar al Gobierno, no en el sentido de lo que las patronales pretenden sino respecto de a quienes representa la Mesa de Enlace. Para decirlo de una vez: representan sólo a Juntos por el Cambio y sus aliados. Tanto es así que el principal orador del acto que se hizo en San Pedro fue José Luis Espert. Todos los dirigentes que se subieron a los acoplados para dar un discurso en nombre de las cuatro federaciones que integran la Mesa de Enlace fueron candidatos de distintos partidos de la oposición al actual gobierno. Son entidades macristas y sin representación real entre los productores. Por ejemplo, Nicolás Pino, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, no es productor agropecuario, es matarife. Es la primera vez en su historia que la Sociedad Rural pone de presidente a alguien que no es productor y lo eligieron 1.200 personas, esa es su verdadera representación.
A Carlos Achettoni lo eligieron presidente un grupo de punteros radicales que cooptaron y destruyeron a la Federación Agraria Argentina. Hace dos años que esa institución no tiene un congreso, dejó de existir formalmente, hoy no es más que una cáscara vacía.
Coninagro es una federación de federaciones de cooperativas, a sus representantes los han elegido unas 10 o 15 personas. Cuando se analiza desde el punto de vista cuantitativo a estas entidades, surge con claridad que su representatividad es muy escasa.
En verdad, representan únicamente al poder real, que los utiliza para desgastar, golpear y deslegitimar a este gobierno democrático, del que no soportan básicamente una cosa: que Cristina Fernández de Kirchner les haya ganado las elecciones.
Negociar con los golpistas
No hay un solo agravio que puedan endilgarle al Poder Ejecutivo contra el sector agropecuario, al contrario, nunca han ganado tanto dinero como ahora. Nadie los ha atacado ni quitado derechos, sin embargo, ya le hicieron siete paros a este gobierno. A Macri no le hicieron uno solo y eso que les volvió a imponer las retenciones. En la gestión de Cambiemos, lo máximo que se importó fueron 550.000 toneladas de fertilizantes, con este gobierno van a importar 900.000. Para comprar una sembradora hay turnos de nueve meses, hay récord de ventas de maquinarias y tractores. Lo que no hay es una explicación racional u honesta que justifique este paro.
Ahora bien, ¿esta escasa representación de la Mesa de Enlace significa que el Gobierno cuente con el apoyo del resto de los sectores agropecuarios? Tiendo a pensar que no. El Gobierno debería recomponer su relación con la pequeña y mediana burguesía rural, que la tiene cortada o al menos desgastada desde 2008 con la Resolución 125. El Gobierno debería definir cuál es el sujeto agrario y dejar de reunirse sólo con los miembros de la Mesa de Enlace. Alberto Fernández los recibe y discute políticas para el sector con ellos, los mismos que lo quieren voltear. Sería bueno que el Presidente observara lo que pasó en Córdoba: el gobernador Juan Schiaretti le dio a la Mesa de Enlace todo, hasta le dio un fideicomiso de 110 millones de pesos que manejan como quieren, les rebajó de retenciones, etc. Pero cuando llegó la hora de votar, no lo votaron y Schiaretti salió último, porque en el fondo lo que tienen es un problema ideológico muy fuerte.
El juego de unos pocos
El Gobierno debe discutir las retenciones, que tienen que ser segmentadas. No puede ser que 2.700 productores expliquen el 50% de la soja de este país. Ellos deben pagara más. Las retenciones son, por otra parte, una barrera de contención para que siga habiendo pequeños y medianos productores. Si hoy se sacaran, si se les hiciera caso a los golpistas y se establecieran retenciones 0, ese 10 grandes pooles (que explotan más de 300.000 hectáreas), con ese 30% líquido harían dos cosas:
1. Tomarían esa masa enorme de dinero y la fugarían del país, lo que llaman con elegancia “constituir activos externos”.
2. Irían a comprar los campos de los pequeños productores.
Tenemos experiencia histórica al respecto. Y esto es así porque tierra es la que hay, no hay más. No se puede fabricar suelo. Si se siembran 38 millones de hectáreas y dicen que quieren “producir más”, o van por desforestar más montes, generando más daño ambiental; o van por la tierra de los pequeños productores, sacando del juego a los productores genuinos.
(*) Ex director de Federación Agraria.










