El presidente pidió por la construcción de una nueva arquitectura financiera.
El presidente Alberto Fernández pidió este lunes, durante su primera intervención en la cumbre del G7 que se celebra en Alemania, por la necesidad del «diálogo» para alcanzar el «cese de hostilidades» entre Rusia y Ucrania, al tiempo que abogó «por la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional que incluya a las periferias del mundo».
Fernández expuso además sobre los Derechos Especiales de Giro emitidos por el Fondo Monetario Internacional, mecanismo que la Argentina se vio imposibilitado de utilizar para la reconstrucción pospandemica ya que debió derivarlos para el pago de intereses de la deuda adquirida con ese mismo organismo durante la Presidencia de Mauricio Macri.
«La canalización de los DEGs a través del Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad debe incrementarse incluyendo a los países de renta media. No deben ser instrumentos destinados a engrosar las reservas de bancos centrales que no los necesitan. Deben tener un sentido social capitalizando bancos regionales para financiar infraestructura requerida para el desarrollo que el cambio climático además exige», apuntó.
Asimismo, pidió la revisión de la política de sobrecargos cobrados por el FMI, una situación que también sufre la Argentina a causa del endeudamiento de 2018: «Constituyen una penalización inadmisible en las circunstancias dramáticas que hoy vivimos», advirtió.
«Los derechos fiscales para las grandes corporaciones multinacionales, especialmente en la economía digital; el impuesto mínimo global como medio de implementación de protección climática; y un nuevo marco de tratamiento de las deudas soberanas también requieren una urgente implementación», agregó en el mismo sentido.
El Jefe de Estado fue recibido por el canciller de Alemania, Olaf Scholz, en el complejo de Schloss Elmau, donde tiene lugar la la reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno del G7.
Luego de la recepción protocolar, el mandatario argentino formó parte de la tradicional foto de familia de los líderes del G7, para la cual fue ubicado entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro británico, Boris Johnson. Luego de la plenaria, Alberto Fernández se reunió con Scholz. Durante el encuentro, los líderes analizaron el impacto que provoca el conflicto en Ucrania en la producción, distribución y el mercado de alimentos, al dialogar sobre la agenda de cambio climático, seguridad alimentaria y energía, que el G7 estableció como temas prioritarios.










