Bautismo
Milo Gramajo fue ungido con los óleos bautismales durante una ceremonia oficiada en la parroquia San Roque.
Encuentro de muralistas
En la Sala Saltimbanquis, sita en Feliciano 546, de Paraná, comenzará hoy la segunda edición del ciclo Gurisada y Teatro. Se desarrollará durante todos los sábados y domingos de junio, a partir de las 16:00, con espectáculos y actividades pensadas para el disfrute de las infancias y público en general.
En este primer fin de semana se presentarán los espectáculos Mequetrefes rodando (hoy) y Bigote de novia (mañana). Además de la participación especial de Les Saconis.
La entrada será libre con salida “a la gorra”. Se requerirá hacer reserva previa por Whatsapp al +549-3455-469578, ya que la sala cuenta con una capacidad limitada. Este ciclo es organizado por el Colectivo Teatral Saltimbanquis y cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro (INT) y la Secretaría de Cultura de la Entre Ríos Cabe recordar que el sábado 18 se pondrá en escena ¿Me regalás una flor?, del grupo UNDR de Concepción del Uruguay.
Santoral
La grey católica recuerda hoy a San Francisco Caracciolo. Nació en los Abruzos (Italia) en 1536 y como era de familia rica había dispuesto dedicarse al comercio y a la política. Le agradaban fuertemente el deporte y las fiestas. Pero a los 21 años le dio una enfermedad tan terrible a la piel, que parecía lepra y todos creían que sería incurable. Entonces Francisco le hizo a Dios esta promesa: «Si me curas de esta enfermedad, dedicaré mi vida al sacerdocio y al apostolado». Y cuando menos se lo esperaba quedó curado de su enfermedad, de una manera tan admirable que muchos consideraron esta curación como un verdadero milagro. Entonces, el joven cumplió su promesa y se dedicó a prepararse al sacerdocio. Se fue a Nápoles y allá, apenas ordenado de sacerdote, se unió a un grupo de apostolado que se dedicaba a atender a los presos de las cárceles. Ese trabajo le iba a ser muy útil para cuando más tarde fundara su comunidad religiosa. En 1588 un gran apóstol llamado Juan Adorno, dispuso fundar una comunidad religiosa que dedicara la mitad del tiempo a la oración y la otra al apostolado. Y, para eso, mandó una carta a un tal Ascanio Caracciolo, pidiéndole consejos acerca de este proyecto y proponiéndole que le colaborara. Y sucedió que los que llevaban la carta se equivocaron de destinatario y, en vez de entregarla a Ascanio, la entregó fue al santo. Y él, al leerla, encontró que esa comunidad era lo que él había deseado por muchos años. Y se fue donde Juan Adorno y entre los dos fundaron la nueva congregación.









