Su nombre es Long Ma, «Espíritu del Caballo-Dragón». Realizado en madera y acero, mide 12 metros de altura, 5 metros de ancho y pesa 45 toneladas. El gigante mitológico, creado en 2014 con motivo del 50 aniversario de las relaciones chino-francesas, desfiló este fin de semana por las calles de Toulouse ante una multitud. Long Ma puede caminar, galopar y encabritarse. Sus ojos se abren y se cierran. Su cuello sube y baja, oscila de derecha a izquierda. Su nariz escupe humo y su boca fuego. Y su caja toráxica se hincha bajo la presión de sus pulmones cuando se enfurece ante la presencia de su enemiga, la Araña Gigante, instigadora del caos y la desdicha. El inventor François Delarozière es el padre de la criatura que controlan 10 maquinistas para recrear la leyenda de la diosa china Nüwa, creadora de la humanidad, y su emisario el Caballo-Dragón, que baja a la Tierra a arreglar los entuertos de los hombres.









