Por Carlos Heller
Para tener una mejor dimensión del compromiso en el que quedó inmerso el país por la deuda que tomó el gobierno de Mauricio Macri con el FMI, cabe destacar que a fines de 2019 el préstamo argentino representaba casi el 50% del total de la cartera del FMI. Si se toman en conjunto Egipto, Ucrania, Pakistán y Grecia, los siguientes cuatro mayores deudores del organismo, entre todos no llegan a acumular el nivel de deuda que nuestro país tenía en esa fecha con el organismo.
Es una situación —lo he dicho varias veces en esta columna de LA CALLE— que este Gobierno debe enfrentar: una deuda y un cronograma de pagos concentrado en 2022 y 2023, que resulta una verdadera “bomba de tiempo” para el país.
El problema de fondo no se soluciona por la sola existencia del acuerdo con el FMI, pero se abre una ventana de tiempo sin necesidad de realizar pagos hasta el segundo semestre de 2026, que permitirá seguir creciendo con equidad. Los objetivos que están detrás del programa económico que contiene el acuerdo con el FMI apuntan a mantener la recuperación económica y social en curso, reducir de forma duradera la persistente inflación elevada mediante una estrategia en varios frentes (multicausalidad), fortalecer nuestra balanza de pagos mediante políticas que respalden la acumulación de reservas, los superávits comerciales, incentiven las exportaciones netas, y las entradas de capitales de largo plazo, entre otros.
No habrá reforma previsional y se respetará la fórmula de actualización de los haberes jubilatorios adoptada a finales de 2020, la cual, cabe aclarar, implicó un aumento en marzo de este año que supera en 2,4 puntos porcentuales al que se hubiese otorgado en el mismo período con la fórmula anterior. Se establecerán pisos mínimos de gasto para programas sociales como la AUH, Tarjeta Alimentar, Progresar y se seguirá incrementando la inversión en infraestructura al 2% del PIB en 2022. Es el resultado de la firmeza mantenida por el Gobierno argentino a lo largo de esta dura negociación. Según el comunicado del Fondo: “se ha llegado a un acuerdo sobre un programa económico pragmático y realista, con políticas creíbles, para un crecimiento sostenible en Argentina”. Dadas las circunstancias, es valorable que se haya llegado al mejor acuerdo posible para refinanciar los impagables compromisos del programa gestado en 2018, de forma tal que la economía pueda seguir recuperando en un sendero de crecimiento con inclusión.










