Bombardeó con misiles en Ucrania, pero a 25 kilómetros de Polonia y aumenta la tensión con la OTAN.
La ofensiva rusa sobre Ucrania se acerca cada vez más al territorio de la Unión Europea. El Ejército ruso lanzó en la madrugada del domingo 30 misiles contra una base militar de Ucrania, ubicada en la región de Lviv, en el oeste del país, a 25 kilómetros de la frontera con Polonia, un país miembro tanto de la UE como de la OTAN, según confirmaron las autoridades militares de la región.
Se trata del Centro para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacionales, una instalación de entrenamiento militar en la localidad de Yavoriv que ha recibido visitas de diferentes delegaciones de la Alianza Atlántica. El gobernador de la región de Lviv señaló que el ataque causó al menos 35 muertos y 134 heridos, mientras el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, informó de que en la instalación había “instructores extranjeros”.
Con este bombardeo, el presidente ruso, Vladímir Putin, no solo redobla su amenaza a Ucrania, sino que endurece su pulso con la Unión Europea y la OTAN un día después de que la UE expresara su intención de enviar al país todas las armas que sean necesarias. Moscú designó el suministro de armamento a Kiev como “objetivo legítimo”.
Asimismo, es el objetivo más occidental desde el inicio de la ofensiva rusa desde hace 18 días, después de los bombardeos que el viernes golpearon Ivano-Frankivsk y Lutsk.
Una acción con la que se acerca peligrosamente al límite del territorio de un miembro de la OTAN, en una escalada que amplía aún más el frente de la guerra hacia el oeste del país mientras siguen los bombardeos sobre varias ciudades del este.
Mariupol en situación crítica
Unos 2.187 habitantes de la asediada ciudad de Mariupol murieron desde el inicio de la ofensiva rusa. “Los ocupantes atacan cínica y deliberadamente edificios residenciales, zonas densamente pobladas, destruyen hospitales infantiles e infraestructuras urbanas”, afirmó este domingo el alcalde de la localidad, Vadym Boychenko.
Mariupol, una estratégica ciudad portuaria situada entre Crimea y Donbass, se encuentra en una situación «casi desesperada», carente de alimentos y privada de agua, gas, electricidad y comunicaciones.










