La foto del día

Tras el desastre de Fukushima, Alemania decidió en 2011 mantener el programa de eliminación gradual de la energía nuclear, que se completaría en 2022. El plan contemplaba el cierre de todas las plantas nucleares, el desarrollo de energías renovables y la explotación del lignito, mineral que se utiliza como combustibles en las centrales térmicas y del que Alemania es el primer productor mundial. Pero el uso del lignito produce grandes emisiones de dióxido de carbono y su extracción provoca cambios considerables en el medio ambiente. RWE, uno de los mayores proveedores de energía, extrae 100 millones de toneladas al año en tres minas a cielo abierto en la región de Hambacha (Renania), donde antes existía un bosque de 4.000has. En 2012, activistas alemanes y de otros países europeos levantaron un campamento en la zona para protestar, pero fue destruido por las autoridades. Enseguida, los militantes construyeron otros refugios sobre los árboles que desde entonces se turnan para custodiarlos.