Arrojaron piedras con el edificio e incendiaron neumáticos en las calles.
La Cámara de Diputados empezó el debate este jueves a las 14Hs el proyecto de ley que avala el acuerdo con el FMI, a partir de un dictamen que obtuvo respaldo político luego de intensas negociaciones entre el oficialismo y la oposición. La sesión, que se inició con la presencia de 129 diputados en el recinto, número exacto para el quórum, se extendería hasta las primeras horas de la madrugada de este viernes.
La expectativa pasa por saber cómo votarán finalmente los 118 legisladores del bloque del Frente de Todos. Se calcula que 38 se abstengan o voten en contra del proyecto oficialista, que igual contará con mayoría para que el pliego pase a tratarse en breve en el Senado de la Nación, donde su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tendrá la misma misión que Sergio Massa en la Cámara Baja: la búsqueda de consensos para que la votación final sea de acuerdo a lo que espera el presidente Alberto Fernández.
Máximo Kirchner, que dejó la presidencia del bloque en rechazo al acuerdo, participó de la reunión de la bancada oficialista previa a la sesión. No dijo cómo iba a votar ni cómo lo harían los diputados de La Cámpora, la corriente que lidera. Kirchner no bajó al recinto para sumarse al quórum y seguía ausente de la sesión. Se acordó un máximo de 20 oradores por bloque mayoritario con el propósito de evitar una sesión maratónica.
Minutos después de que comenzara la sesión especial, un grupo de manifestantes de izquierda que concentraba en la plaza comenzó a arrojar piedras y quemar neumáticos en la zona, tras lo cual efectivos de la Policía de la ciudad de Buenos Aires armaron un escudo frente al edificio del Congreso e iniciaron un operativo de desalojo.
Principios
En la primera exposición, el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Heller (FdT), aseguró que “este gobierno, por sus principios, jamás hubiera recurrido al FMI sino que recibió una auténtica bomba de tiempo y debió sentarse a negociar” con el organismo internacional.
En ese marco, Heller sostuvo que en el acuerdo “no se respetan los típicos aspectos de la ortodoxia que han primado en otros entendimientos” aunque dijo, “no hay nada que festejar”.












