Masiva marcha por el 8 M en Concepción del Uruguay

Con un paro feminista y manifestaciones en ciudades de todo el país, miles de mujeres hicieron oír sus reclamos. El movimiento hizo eje en los más de 50 femicidios en lo que va del año, el repudio a los abusos sexuales y la desigualdad de género.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha que de un tiempo a esta parte se ha convertido en una fecha de lucha, 24 horas donde las mujeres del país se congregan en las principales calles y plazas de cada ciudad para pedir por las que no están, para exigir seguridad y manifestarse por diferentes batallas que encabezan día a día.
Concepción del Uruguay no fue la excepción, con la participación de miles de mujeres uruguayenses, una amplia caravana recorrió las principales arterías entre cantos, bombos, banderas y un sentimiento común al que lo describieron como “lucha”.
Fueron muchas las agrupaciones políticas que se congregaron para formar parte, pero también fueron muchas las mujeres que de forma independiente se convocaron para marchar y exigir por un estado que de respuesta efectiva a los problemas que padecen diariamente. Entre los reclamos se podían observar banderas que criticaban al FMI, otras que pedían por la lucha contra los agrotóxicos, muchas con carteles pidiendo por el cese de la violencia machista y también había quienes llevaban carteles con fotos de quienes ya no están por culpa de un femicidio.
La Calle dialogó con diferentes participantes de la marcha, buscando los testimonios de las actrices principales de este día y nos encontramos con declaraciones emotivas e historias que merecen ser contadas.
La primera en animarse en hablar fue una mujer quién emocionada por el clima que se vivía en las calles manifestó: “Es muy emotivo y emocionante. Yo particularmente estuve todo el día con una sensación de fuerza, se siente algo superfuerte, pero no tengo ganas de festejar nada. Quiero honrar a las que luchas y a las que no están”. Consultada sobre la multitudinaria participación femenina, enfatizó: “Me produce mucho orgullo, mucha felicidad, me gustaría ver más mujeres y más hombres también, me gustaría que estemos todos y que la gente tenga más conciencia”.
Pero el 8M no solo reúne a mujeres jóvenes, también convoca a mujeres adultas y longevas que, luchando para que sus hijas o nietas puedan vivir seguras y en libertad, marchan pidiendo justicia. Uno de los testimonios es de una madre y una abuela que acompañaban a su respectiva hija y nieta a la marcha y expresaban: “En estos momentos yo creo que estamos viendo un cambio social grande, tenemos la oportunidad de presenciar este cambio histórico, y para mí es muy importante que las mujeres vengan porque hoy no es un día de festejo, hoy es un día de conmemoración, tenemos que recordar a aquellas mujeres que han perdido su vida en manos de la violencia machista, que es por lo que estamos luchando, poder ser libres y hacer lo que queremos. Imagínate que nosotras todavía estamos reprimidas y me parece que el derecho de cualquier persona es el de poder hacer lo que quiere y las mujeres no podemos hacer lo que queremos, las mujeres hacemos los que nos dicen que podemos hacer. Yo tengo 43 años, mi mamá tiene 67, mi hija tiene 15 y para ella la libertad es algo normal, para nosotras todavía no. Me pone tan feliz ver a las chicas que no tienen ese sentimiento, no está en ellas ese miedo, tienen miedo a otras cosas, como salir a la calle, el miedo a no ser respetadas laboralmente, entonces que estén reunidas me parece bárbaro. Y para los hombres, es re bueno que lo vean, ni siquiera les digo que acompañen, sino que observen el cambio”.
Por su parte, la más longeva de la familia, también brindó su mirada sobre el 8M y la masiva concurrencia a la marcha: “Me pone contenta, yo soy una generación que la mujer era raro que estudie, raro que trabaje, que salga de la casa porque nosotros llegábamos a los 20 años y nos decían hay que casarse, era la meta que nos ponían nuestros padres y más en una ciudad chica y con muchos prejuicios. Los prejuicios fueron lo peor de esa época, no te pongas tal cosa, no uses tal otra y después te dabas cuenta con el tiempo que nada que ver. Me pone feliz que mis hijas pienses de otra manera, que mis nietas lo vean distinto”.
Impulsada por el sentimiento de luchar por los derechos, una joven uruguayenses se animó a brindar testimonio de lo que significa el 8M para ella: “Es un día superimportante, necesario socialmente, que interpela a cada vez más mujeres. Siento que el rol de los varones no está claro, por ejemplo hoy fui a muchos lugares públicos y los varones pararon también y me parece que no es el lugar. La idea es que se vea que pasa con el mundo si las mujeres paramos, me parece que hay una parte del discurso que no se entiende, la idea es que la falta de las mujeres se note, no la de los varones. La idea del varón acompañar es te cubro en el trabajo porque vos paras, te cubro en la casa porque vos paras, no parar ellos también porque no están ayudando, están reivindicando todo lo que está mal del patriarcado. Desde que llegó y veo tantas mujeres tengo la piel erizada porque es una emoción, se me mueve muchas cosas, como mujer te mueve todo, te hace pensar en tus amigas, tu mamá, tus hermanas, en todo. Esperaría que esto el año que viene esto no exista, que no se tenga que hacer más un 8M, pero sí esto sigue así espero que se sigan sumando más mujeres”.