Una intendenta para Concepción del Uruguay

Una mujer al frente de la intendencia de la ciudad de Urquiza y Ramírez es algo que no ha sucedido en los casi 240 años de historia que tiene nuestra ciudad.
No será tarea sencilla para cualquier mujer con aspiraciones políticas lograr un espacio de poder, sobre todo en un ambiente dominado por hombres que solo han otorgado segundos lugares casi por obligación.
En estos 39 años de democracia, ninguna mujer ha conseguido posicionarse con expectativas de poder reales en la disputa por la intendencia de la ciudad. Aún así, la militancia femenina es uno de los sustentos más importantes que tiene la política uruguayense en todas sus variantes partidarias.
Juntos por el Cambio ha sabido darle una impronta sólida a la participación de las mujeres en su labor militante, sin embargo, la participación real en sus listas las ha mostrado relegadas en las fórmulas que pretendieron disputar elecciones.
El PJ, pese a contar con su histórica Rama Femenina, no ha dejado nunca el lugar para que una mujer tuviera la oportunidad de ocupar la presidencia municipal. Ana María Díaz, actual Directora Departamental de Escuelas del departamento Uruguay, fue la que más cerca llegó, al ocupar la vice intendencia junto a Carlos Schepens.
En las primarias de 2019 el peronismo presentó 7 listas, y una sola de ellas proponía a una mujer para la intendencia.
Algo similar sucedía con Cambiemos, con una sola mujer encabezando una de sus tres listas.
El vecinalismo, por su parte, propuso tres listas, y todos eran hombres. El Socialismo, hizo lo mismo. Hombres para la intendencia en sus dos listas, y cumplieron dejando la vice para sus militantes mujeres.
Un respaldo partidario sólido de cualquier línea política hacia una mujer es algo que todavía no se ha visto.
Prejuicios, desconfianza, estructuras partidarias oxidadas, y dirigentes anticuados, son algunas de las razones que han impedido la llegada real de una mujer a la disputa del cargo.
Pero a eso hay que sumar también, la falta de ambición real de muchas mujeres con capacidad de liderazgo y volumen político. No se han animado, no han sabido, o no han podido, romper con la inercia masculina hacia el poder, tan arraigada en la política, como en tantos otros ámbitos de la vida cotidiana.

Los tiempos han cambiado.
La Ley de Cupo permitió inicialmente garantizar la participación de las mujeres en un tercio de las listas. Nada se decía del lugar que deberían ocupar en la grilla. Fiel al mandato masculino de la política argentina, ese tercio rara vez ocupaba lugares expectantes.
Finalmente, la Ley de Paridad de Género, aprobada en 2017, y puesta en vigencia en las pasadas elecciones de 2019, dictaron que todas las listas deberán estar conformadas por un 50 por ciento de mujeres, intercaladas sucesivamente con los candidatos varones.
Ya ninguna fórmula o lista podrá estar conformada únicamente por hombres.
El año que viene Concepción del Uruguay tendrá otro intendente. Hasta ahora los nombres de quienes pretenden acceder a ese lugar vuelven a ser únicamente de hombres.
En la realidad, no solo habrá que darles un poco más de tiempo a las vetustas estructuras partidarias, sino que también habrá que concientizar a la histórica dirigencia masculina.
Pero, sin lugar a dudas, la tarea más difícil será predisponer a la conservadora sociedad uruguayense de que es posible tener a una mujer al mando de la ciudad, con tanta o más capacidad que cualquiera de los hombres que ya se están barajando para la intendencia.