Opinión. Persistencias

Por Sergio A. Rossi

Hay que remontarse a junio de 1946 para encontrar un antecedente al retiro de una bancada de la Asamblea Legislativa.
Aquel año, tras el triunfo peronista en las primeras elecciones libres y sin fraude desde el golpe de 1930, los opositores estuvieron ausentes. Algunos de sus dirigentes habían pedido, tras las elecciones de febrero, que vinieran tropas de los EEUU a frenar el nazismo que veían en el presidente electo. La ausencia en la Asamblea no llego a tanto, pero fue un importante desaire a Perón, cuyo discurso fue despojado de agravios y una convocatoria a la concordia y a la unidad nacional. Sin embargo, aquella oposición se mostró refractaria no ya a cualquier diálogo, sino siquiera a escucharlo. Alegaron que Perón era militar, un argumento hipócrita por cuanto habían estado presentes en la asunción de los presidentes de la Década Infame, el más emblemático de los cuales, Agustín Justo, era militar. En nuestro país hay constantes históricas. El desprecio oligárquico por las instituciones y la democracia, su servilismo al extranjero, su propensión a los negociados y la hipocresía de sus dichos, son algunas de esas constantes.