El 20 de octubre de 1922 Gardel y sus “cuatro escobas” abordan un tren en la estación Federico Lacroze para viajar a su primer destino de una gira que sería la última para él en el país: Concepción del Uruguay.
Por Orlando Busiello (*)
La escritora y biógrafa Martina María Iñiguez, una de las que afirma el origen uruguayo de Carlos Garldel, nos ha dejado un interesante relato sobre la última actuación de Gardel en la Argentina.
“Pero volvamos atrás, al viernes 20 de octubre de 1933, cuando antes de partir hacia Concepción del Uruguay, primera ciudad que visitaría en una última gira por `el pago’, Carlos Gardel se presenta ante el Escribano Jacinto Fernández para otorgarle poder a Armando Defino, instituyéndolo como su administrador en reemplazo de José Razzano.
Más tarde, el cantor y sus cuatro escobas se dirigen a la estación Federico Lacroze para abordar el tren que los llevaría a su primer destino”.
Cuando la escritora nos habla de las “cuatro escobas”, se refiere a las cuatro guitarras que lo acompañan; Horacio Pettorossi; Guillermo Barbieri, Ángel Riverol; y Domingo Vivas.
Mientras Gardel y sus acompañantes se aprestaban a partir, en Concepción del Uruguay ese mismo día el diario “Los Principios” anunciaba a sus lectores nuevamente el debut del “El Mudo” (otro de los apodos que lo identificaban).
“No por esperado llama menos la atención, el entusiasmo provocado entre los aficionados a la canción popular, por el próximo debut a efectuarse mañana por la noche en la sala del Avenida.
Un síntoma revelador del éxito que obtendrá el mencionado cancionista, es el que quedan muy pocas entradas disponibles para el día de su debut”.
Por aquellos años, no existían puentes que unieran a Buenos Aires con la Mesopotamia, el pasaje se realizaba mediante la utilización de lanchas, balsas y ferris.
Los vagones de tren de pasajeros o de carga, eran acomodados en ferrobarcos que los llevaban hasta la estación ferroviaria de Puerto Ibicuy, ubicado a pocos kilómetros del pueblo, donde el tren era nuevamente puesto en tierra firme alistándoselo para continuar su viaje.
Aclamado en Basavilbaso
Debemos señalar que más allá de las demoras que esto traía aparejado, los convoyes de pasajeros de la época eran sumamente cómodos y confortables e inclusive lujosos; con vagón comedor y sus respectivos camarotes.
El tren después de abandonar Ibicuy, hacía breves escalas en las estaciones de Enrique Carbó; Larroque; Parera; Urdinarrain, y Basavilbaso. Este último era un nudo ferroviario ubicado en inmediaciones de las rutas 39 y 20, a unos 50km de Concepción del Uruguay.
Dice al respecto, Martina Iñiguez:
“El vagón dormitorio de Gardel sería enganchado al tren que venía de Paraná y se dirigía a Concepción del Uruguay… Cuenta Simon Collier que ‘durante esta breve campaña, cerca de Concepción del Uruguay, el vagón donde viajaba Gardel fue desviado a un tramo lateral para que él pudiera dormir. Una numerosa multitud se reunió afuera en silencio, esperando a que él despertara. Sólo cuando al fin lo vieron asomarse por una ventanilla lanzaron el inevitable grito de ¡Viva Gardel!’. Gardel quedó muy impresionado por esta demostración de cortesía”.
Después de este increíble acto de respeto y admiración de los vecinos de Basavilbaso, que evidentemente estaban al corriente de la presencia por algunos minutos del “Ídolo”; el tren continuó su marcha:
“Cuando por fin el grupo llegó a Concepción, el sábado 21 a la madrugada, había un mundo de gente esperándolos. Los trasladaron en mateos al Hotel París… Después de desprenderse de su equipaje, postergando su tiempo de descanso salió del hotel para saludar a sus seguidores, todos estudiantes del Colegio Justo José de Urquiza. Descendió a la Plaza Ramírez y aunque la noche era templada, llevaba una bufanda para proteger su garganta.
Alguien le pidió que cantara y sin que hubiera que repetir el pedido comenzó a interpretar a capella ‘Palomita blanca’, el vals de Aieta y Giménez.
Apenas Gardel comenzó a cantar, según cuentan la historia popular y la prensa, la madrugada se pobló de emoción y en todas las casas que bordeaban la plaza comenzaron a abrirse las ventanas.
Gardel era irrefutablemente un milagro y su voz, la que mejor interpretaba la canción rioplatense”.
Astro máximo de la canción
Es indudable que la llegada de Gardel y sus guitarristas revolucionó la ciudad. El ferviente deseo por acercarse a la figura máxima de la canción ciudadana, se vio reflejada desde un principio. El “Zorzal Criollo” respondió con su amplia sonrisa y simpatía al desbordante júbilo de sus simpatizantes.
El sábado 21 de octubre, “La Juventud” informaba a sus lectores:
“Como hemos venido anunciando esta noche hará su presentación en la sala del ‘Avenida’ el astro máximo de la canción criolla, señor Carlos Gardel.
Viene Gardel con todo el prestigio de su nombre y la excelencia del arte que cultiva, acompañado de cuatro guitarristas, no menos afamados que él: Barbieri; Riverol; Petorussi y Vivas, que lo han secundado a través de todos sus triunfos.
La empresa del Avenida ha elegido para completar la función de esta noche, una película cuyo estreno también ha despertado expectativas “No más Orquídeas” con Carole Lombard”.
Luego continuaba diciendo “La Juventud”:
“Para mañana, Gardel anuncia dos audiciones, en secciones familiar y nocturna. En ambas será exhibida una de las renombradas producciones de Frank Capra “La amargura del General Yen” con Bárbara Stannyck y Nils Asther”.
Por aquellos años era muy común que un número en vivo, fuese complementado con un film como este caso.
Por su parte su colega “Los Principios”, anunciaba también ese día la actuación de Gardel haciendo una descripción conceptuosa del cantante y de su arte, expresando entre otras cosas lo siguiente:
“Esta noche debuta Carlos Gardel en el cine Avenida, el público de Uruguay podrá oír al gran artista de la canción criolla cuya actuación en la sala del Avenida, venimos anunciando desde hace tiempo. Carlos Gardel ya se encuentra en nuestra ciudad con el viene la expresión, la dulzura y la belleza de sus cantos, el sentimiento que pone en sus interpretaciones y la emoción que contagia los espíritus. Gardel es el mensajero de esa canción nuestra que tanto gusta al pueblo porque la comprende y la siente (…) Gardel ha sabido comprenderlo así hurgar en el fondo íntimo de nuestras canciones, conocer las pasiones y sentimientos que le han dado origen y fluctuar en sus notas, sentirlas el también y también emocionarse con ellas, por eso cobran vida a través de sus interpretaciones llenas de colorida expresión y de matices. Nosotros saludamos a Carlos Gardel, al hombre que ha triunfado solo sin más apoyo que su arte sincero. A fuerza de enhebrar el corazón en las notas del tango y cultivar lo que tiene de más bueno y noble el cancionero popular”.
Luego continuaba diciendo “Los Principios”: “Acompañaran a este artista en sus audiciones locales los guitarristas; cuyos nombres; Petorussi, Barbieri; Riverol, y Vivas estamos acostumbrados a oír junto al suyo (…) Mañana Gardel ofrecerá funciones familiar y noche. Todos estos antecedentes como la gran demanda de localidades permiten afirmar sin lugar a dudas, que, como no podía menos esperarse las funciones que nos ocupan constituirán sendos éxitos artísticos y sociales”.
Como se puede colegir de los diarios de mayor tirada en la ciudad en aquellos años, la presencia de Carlos Gardel y su gente fue tan efervescente que la convocatoria del público estuvo asegurando desde el primer momento, hecho que representó una buena taquilla para los organizadores del evento.
Según el investigador uruguayense don Andrés R. Rousseaux, el Cine-Teatro “Avenida” pertenecía desde el 1º de marzo de 1932 a la empresa de Buenos Aires E. Wualfich, juntamente con el Cine Rocamora, quedando la explotación comercial a cargo del señor Víctor Tófalo (h).
Debemos agregar que Víctor “Macho” Tófalo, quien fue reconocido empresario y hombre de negocios de Concepción del Uruguay tenía entonces 26 años de edad.
La sala tenía una capacidad para 645 espectadores, en pulman y foyer.
Contaba además con una claraboya corrediza para su aireación de la sala.
Rousseaux lo describió con un edificio de fachada de estilo neocolonial. “Inspirado en el barroco americano o en fachadas españolas especialmente placenteras. Tiene un eje de simetría que coincide con el acceso principal del edificio, teniendo a ambos lados accesos secundarios”.

(*) Profesor de Historia y escritor. Autor de los libros “Caudillos Litorales en tiempos de Epopeya 1815–1821”; “El General y el Palacio”; “Origen, Evolución y Performances de las Instituciones Deportivas.










