David Bueno
Hace tiempo que se sabe que las emociones positivas generan sensaciones de optimismo y activan la motivación, mientras que las negativas suelen hacer todo lo contrario: estimulan la tristeza y el pesimismo. Partiendo de estas premisas, investigadores japoneses de la Universidad de Hiroshima, han analizado hasta qué punto las emociones positivas activan mecanismos fisiológicos cerebrales asociados a la motivación. Según han publicado en la revista NeuroReport, cuando se estimulan las emociones positivas porque se están viendo imágenes agradables, se activan las áreas motivacionales del cerebro y se estimula la flexibilidad cognitiva, dos procesos asociados al optimismo. Y también, curiosamente, se estimula la corteza visual de forma que interpretamos el entorno como más luminoso, una luminosidad que, culturalmente, asociamos al color rosa. El estudio parte de un trabajo previo que investigó el efecto que tiene ver imágenes desagradables en la actividad electrofisiológica del cerebro. Los científicos se centraron en un tipo de impulsos eléctricos que se llaman «potencial positivo tardío» y que se producen unas 400 milésimas de segundo después de ver una imagen con contenido emocional. Según este estudio, ver imágenes con contenido emocional negativo disminuye la actividad electrofisiológica de las neuronas de la corteza visual, lo que hace que las veamos con menor intensidad. ¿Pero qué sucede cuando las imágenes tienen un contenido emocional positivo? Para analizar estos efectos, seleccionaron 80 imágenes con distinto contenido emocional, que valoraron como positivo (caras de bebés y de mascotas), neutro (papelerías y librerías) o negativo (caras tristes y accidentes de automóvil), según la valoración hecha por varios voluntarios que debían calificarlas. Entonces las mostraron a otros voluntarios, al tiempo que registraban la actividad electrofisiológica. A diferencia de las imágenes con contenido emocional neutro o negativo, cuando estos voluntarios veían una imagen emocionalmente positiva se les activaban zonas del cerebro implicadas en la motivación, incrementando la actividad cognitiva general. De este resultado puede concluirse que las emociones positivas contribuyen al desarrollo de las capacidades mentales en general y de las motivacionales en particular, lo que tiene importantes consecuencias en educación. Además, observaron que, cuando los voluntarios veían imágenes con una carga emocional positiva, les incrementaba la actividad electrofisológica de las neuronas de la corteza visual, lo que hacía que percibieran las imágenes con mayor claridad y luminosidad. Aunque, en principio, este incremento de luminosidad no está asociado a ningún color específico, culturalmente se tiende a asociarlo al color rosa.










