Por Dra. Nancy Diana Bitenberg (*)
La “salud es un proceso en una persona” que, así como ríe, llora, grita, se enoja; así pueden ser los cambios que tiene. Y es difícil siempre estar contento y amable. Pero aquí va el mejor desafío, la vida misma, nos brinda a todos la oportunidad de estar “saludables”.
Y aquí van algunas estrategias:
1- Tratar de ser íntegro, justo y hablar con la verdad en el corazón.
2- No lastimes con tus palabras a los demás.
3- Haz un plan para tu día de hoy. Ayer ya pasó, acepta tus errores y perdónate.
4- Sal y mira a tu alrededor, trata de describirlo y piensa que le podrías cambiar solo imaginando.
5- Mueve tus distintas partes del cuerpo y siente la libertad al hacerlo. Si no puedes pide ayuda.
El cambio está nosotros mismos, por eso esta columna termina unificando la primera frase de “hacer el bien, sin mirar a quien”.
(*) Médica. MP 9860. Preguntas y sugerencias para esta sección: (whatsapp) 3442 45-4077
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Inventos que revolucionaron la medicina
Estos son algunos ejemplos de esos inventos médicos que cambiaron el futuro de la humanidad, más allá de la penicilina o los antibióticos, sin los que hoy sería impensable vivir.
Las vacunas
Sin duda, las vacunas son una de las aportaciones médicas que mayor beneficio han aportado a la humanidad. Y aunque Edward Jenner sea hoy reconocido como el padre de la Inmunología, el germen de la vacunación los sembró la escritora británica Mary Wortley Montagu, quien descubrió que podía evitarse la viruela en personas sanas si se les hacía una incisión en la piel y se les aplicaba el líquido de una pústula de un enfermo leve.
La anestesia
Hipócrates utilizaba la esponja soporífera, una mezcla de opio y mandrágora para controlar el dolor físico y adormecer el cuerpo. Otros, antes de proceder con una cirugía, recurrían al vino, al opio, al cannabis o al frío extremo. Sin embargo, fue en el XIX cuando aparece la anestesia (casi) tal y como la conocemos ahora. Fue el dentista estadounidense Horace Wells el primero en utilizar el óxido nitroso para adormecer a un paciente.
La aguja hipodérmica
Fue el médico escocés Alexander Wood el que la inventó en 1856 para inyectar morfina a su esposa, paciente terminal de cáncer. Pero este avance no hubiese podido llevarse a cabo sin la investigación del irlandés Francis Rynd, que inventó la aguja hueca en 1844.
Antivirales
Ya en el siglo XX, en la década de los 60, se desarrollan los primeros antivirales experimentales destinados, en su mayoría, al virus herpes. Sin embargo, no fue hasta la década de los 80 cuando se desarrollaron decenas de tratamientos que se siguen utilizando hoy.
Rayos X
En 1895, el profesor Wilhem Conrad Röntgen descubrió los rayos X, y fue él mismo el primero en realizar la primera radiografía. La imagen que se podían contemplar, la de la mano de su mujer, tardó 20 minutos en conseguirse y revolucionó, sin duda, la medicina. Su experimento marcó el comienzo de la radiología y del diagnóstico por imagen.
Prótesis
Ahora, quedan ya muy lejos las prótesis rudimentarias de yeso o madera –típicas de la Edad Media–. Estos materiales tradicionales han sido sustituidos por otros más livianos que, además, se complementan con chips informáticos y todo avance en robótica que llega al mercado.
Desfibrilador Aunque el primer desfibrilador portátil se inventó en 1960 y llegó de la mano de Frank Pantridge, su historia se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII. Por aquella época, muchos científicos probaban con gallinas que se podían parar y reiniciar sus corazones. Un siglo más tarde, Jean Louis Prevost y F. Batelli probaron que se podía usar electricidad para reiniciar el corazón de un perro
Insulina
A su descubrimiento –o invento– se lo debemos a varios científicos de la Universidad de Toronto. Tras aislarla por primera vez en 1921, revolucionaron de tal manera la medicina que años después recibieron el Nobel por ello. Un año después de que se realizara este avance, un joven de 14 años se convirtió en el primer paciente humano en recibir una dosis de insulina artificial.
Cirugía láser
El desarrollo de la tecnología que acabaría convirtiéndose en el láser de hoy se remonta a los estudios de físicos como Max Planck, Albert Einstein o Niels Bohr. La primera cirugía láser experimental en humanos fue en 1988, cuando una mujer enferma de cáncer en la órbita ocular se ofreció como voluntaria. Desde entonces, la tecnología ha avanzado mucho –una intervención no lleva más de 15 minutos–, pero el resultado posoperatorio sigue siendo el mismo.










